FICHA TÉCNICA



Notas Anécdota de Benito Juárez como espectador de teatro en 1860, citando el libro Benito Juárez, su vida y su obra de Rafael de Zayas Enríquez

Referencia Armando de Maria y Campos, “El presidente Benito Juárez recibió la noticia del triunfo de la República en Calpulalpan, en el teatro Principal de Veracruz. Gustaba de ir al teatro pagando la localidad que ocupaba”, en Novedades, 20 julio 1951.




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Novedades

Columna El Teatro

El presidente Benito Juárez recibió la noticia del triunfo de la República en Calpulalpan, en el teatro Principal de Veracruz. Gustaba de ir al teatro pagando la localidad que ocupaba

Armando de Maria y Campos

Refiere, muy sabrosamente por cierto, don Rafael de Zayas Enríquez en su ya raro libro Benito Juárez, su vida y su obra –publicado en 1906–, que don Benito se encontraba presenciando la función que se celebraba en el teatro Principal, del puerto de Veracruz, la noche del 23 de diciembre de 1860, cuando recibió la noticia del triunfo del general Jesús González Ortega, obtenida la víspera en San Miguel de Calpulalpan, cerca de Arroyozarco, estado de México. El general González Ortega mandaba las fuerzas liberales, que se componían de treinta mil hombres con ocho piezas de artillería, y las contrarias del también presidente de la República general Miguel Miramón, con once mil hombres y catorce piezas de artillería. Esa batalla dio por resultado la caída de Miramón, que huyó de México, la noche del 24, y la ocupación por los liberales, el 25 del mismo mes de la capital de la República; de este modo terminó la guerra llamada de tres años, a contar desde el golpe de estado de Comonfort.

"La noche del 23 de diciembre –relata Zayas Enríquez– se encontraba Juárez con su familia, en el teatro Principal de Veracruz, ocupando el palco del centro; en el de su derecha estaba (Manuel) Gutiérrez Zamora (gobernador del Estado), y puede decirse que toda la sociedad veracruzana se había dado cita en aquel lugar, donde una excelente (sic) compañía de ópera cantaba esa noche I Puritani.

"Justamente en los momentos en que el público aplaudía con entusiasmo el popular dúo de las Banderas, llegó apresuradamente al palco del presidente un hombre cubierto de polvo, vestido de charro y que parecía venir del camino. Era un correo extraordinario; se llamaba José María Machuca, natural de Tehuacán, quien en veintiocho horas había recorrido sin descansar un instante, las trescientas millas poco más o menos, de mal camino, que mediaban entre el cuartel general de González Ortega y Veracruz. Este correo entregó un pliego al presidente. La función quedó interrumpida por la entrada violenta de aquel hombre. El público, los cantantes y la orquesta guardaron un silencio profundo de ansiedad. ¿Qué pasaba? ¿Qué significaba aquello? ¿Era noticia próspera o adversa? Nadie lo sabía; pero todos presentían algo de muchísima importancia.

"Juárez, que se había puesto de pie para recibir el correo, abrió el pliego, leyó tranquilamente las pocas líneas que contenía: después se acercó a la barandilla del palco. El público, anhelante, se puso también de pie, guardando el silencio profundo de la ansiedad.

"Lo que pasó después no puede ser descrito –refiere el historiador don Rafael de Zayas Enríquez–, Juárez y Gutiérrez Zamora se dieron un estrecho abrazo. Resonó un formidable ¡Viva la República! que encontró inmediato eco en toda la ciudad. La orquesta tocó diana, los cantantes se pusieron a cantar la Marsellesa; pero el público, en el delirio del entusiasmo no atendía nada que no fuese Juárez, que no fuese Gutiérrez Zamora, su glorioso colaborador. Y las aclamaciones a ellos dos, a la Patria, a la Constitución y a la Reforma, atronaban la sala y repercutían en las calles. Toda la concurrencia salió violentamente del teatro, buscando aire que respirar, que el de la sala estaba caldeado".

El 24 de diciembre el general Miramón entregó la situación política al Ayuntamiento de la ciudad de México y salió de la capital esa misma noche. El 26, el general victorioso González Ortega entró en la capital y restableció el gobierno constitucional, a los tres años de ocurrido el golpe de Estado de Comonfort. El 28 fueron solemnemente promulgadas las leyes de Reforma expedidas en Veracruz el 12 de julio de 1859, y el 11 de enero hizo su entrada en México, en medio de grandes aclamaciones, el presidente interino licenciado don Benito Juárez, a quien "El Ruiseñor Habanero" obsequió la noche del 13 con un concierto en el Gran Teatro Nacional, saludándolo con un himno compuesto por el maestro Barilli sobre una letra ramplona de José Rivera Río.

Siguiendo al ejército liberal vino a México, y dio unas funciones en el teatro de la calle de Vergara, la mediana compañía de ópera italiana que había celebrado algunas en el Principal, de Veracruz, entre ellas la de la noche del 23 de diciembre. En esa compañía figuraban el tenor Aehill Herrani, el bajo Giovanni Maffel; el empresario era un tal Casalli. Aquí reforzaron la compañía con la Ottaviani, la Tommasi y la Pagliari.

Juárez fue siempre aficionado al teatro, pero siempre pagó la localidad que ocupaba, como cualquier hijo de vecino. Un curioso documento relacionado con el H. Ayuntamiento de la ciudad de México del año 1869, presidido por don José María del Castillo Velasco, nos revela lo escrupuloso que fue Juárez, presidente de la República, como espectador de teatro. Se preparaba para el sábado 10 de abril la presentación en el Teatro Nacional de la compañía de zarzuela del maestro Joaquín Gatzambide. Se anunció el elenco: Elisa Zamacois, Juan Prats, Emilio Carratala, Enrique Ferrer, etcétera; y la obra de presentación, la ópera –ya azarzuelada– La hija del regimiento de Donizetti. Se publicaron los precios para el primer abono de doce funciones; plateas con ocho entradas: $66.00; luneta: $10.00; galería: $3.50. El presidente Juárez mandó sacar ¡y pagar! un abono a una platea. Pero el H. Ayuntamiento se opuso. Y tomó el acuerdo que quedó condensado en el siguiente documento:

"Ayuntamiento de México. Tengo la honra de transcribir a usted la proposición que hizo en el Cabildo ayer el C. Regidor Cresencio Landgrave, que fue aprobada por unanimidad por los CC. Regidores presentes, que a la letra dice:

"Se concederá el palco del Ayuntamiento al C. Presidente de la República para la actual temporada de zarzuelas, en el Teatro Nacional".

"Y como quiera que se ha servido usted enterar, en la Tesorería Municipal, el día de hoy, la cantidad de sesenta y seis pesos, que importa el arrendamiento de dicho palco, y la mente de la Corporación ha sido, según el acuerdo inserto, se le ceda a usted esa localidad sin retribución, y por la temporada, de zarzuelas, me es grato participarle a usted semejante resolución, devolviéndole la predicha suma de sesenta y seis pesos, rogándole a usted, encarecidamente que, al aceptar la resolución del Ayuntamiento se sirva recibir los sesenta y seis pesos que se le devuelven. Independencia y República. México, abril 7 de 1869, José M. del Castillo Velasco (rúbrica). Al C. Presidente de la República, Benito Juárez".

Este valioso oficio, que revela la afición del gran presidente Juárez al teatro, tiene al margen una nota del puño y letra del señor Juárez de haber sido contestado con fecha 8 del mismo mes y año.