FICHA TÉCNICA



Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Notas El autor detalla las presentaciones teatrales que se llevaron a cabo en el Teatro Julio Jiménez Rueda entre noviembre de 1965 y noviembre de 1967.

Referencia Armando de Maria y Campos, “La labor del Teatro Jiménez Rueda”, en El Heraldo de México, 1 diciembre 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   1 de diciembre de 1967

Columna Escenarios

La labor del Teatro Jiménez Rueda

Armando de Maria y Campos

La dirección de Teatro Julio Jiménez Rueda ha entregado al público un informe de sus actividades a partir del día 22 de noviembre de 1965, fecha en que inició sus trabajos, bajo el signo justificado de un autor mexicano cuya fecundidad nadie disputa.

De acuerdo con el informe del INBA fueron representadas durante el período a que se refiere treinta y una obras, de las cuales resultaron estrenos en México diecisiete, de ellas diez de autores mexicanos. El porcentaje de asistencia fue de doscientas treinta mil doscientas trece personas, número difícil de superar en cualquier país del universo teatral.

Durante el año 1966 se representaron Mudarse por mejorarse, de Juan Ruiz de Alarcón, la que, como es natural, no constituyó un estreno. El primer estreno de un autor mexicano fue de Fernando Sánchez Mayans, en marzo de 1966, titulado Un joven drama; en seguida se inicia un desfile de actividades, todas ellas correspondientes al año 1966, con Un fénix demasiado frecuente, de Christopher Fry, al que sigue un recital de poemas franceses por comediantes en su lengua. El segundo estreno de un autor mexicano fue el de Elena Garro, titulado La señora en su balcón, acontecimiento mexicano, que fue seguido por la reposición de la interesante pieza de Ionesco Las sillas. Como estreno en México también subió a escena la pieza Yo también hablo de la rosa, de Emilio Carballido. Y continuando con un plan ecléctico y flexible fue llevada a escena la clásica pieza de Aristófanes Las aves, y en seguida La gatomaquia, de Lope de Vega, que siempre se escucha con interés, por las bellezas que encierra.

A esta sesión de teatro clásico le siguió la ráfaga de color y alegría que siempre significa una presentación del Ballet Nacional de México, indiscutible orgullo nuestro. En el Primer Festival de Verano, en septiembre del año a que me vengo refiriendo, fue presentada la pieza El señor Puntilla y su sirviente Matti, de Bertolt Brecht. Por primera vez en México vimos representar La tragedia de las tragedias o vida y muerte de Pulgarcito el grande, de Henry Fielding. Y para concluir con las actividades de este año vimos Quién le teme a Virginia Woolf, de Edward Albee, que logró el primer premio del Festival de Otoño.