FICHA TÉCNICA



Título obra La ronda de la hechizada

Autoría Hugo Argüelles

Dirección Juan José Gurrola

Elenco Ofelia Guilmain, Lola Beristáin, Tito Junco, Sergio Klainer, Gonzalo Vega, Tomás Alonso, Xavier Ruan

Música Rocío Sanz

Vestuario Octavio Ocampo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los intérpretes de La Ronda de la hechizada ”, en El Heraldo de México, 15 noviembre 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   15 de noviembre de 1967

Columna Escenarios

Los intérpretes de La Ronda de la hechizada

Armando de Maria y Campos

La admiración que el autor Hugo Argüelles siente por la actriz Ofelia Guilmain lo llevó a componerle un personaje a la medida de sus facultades. Y debemos reconocer que la actriz y mujer no defraudó al autor, y como un solo personaje respondió a estas manifestaciones teatrales que son los trajes a la medida. La Guilmain, en la madurez de su carrera, ha encontrado tonos y matices que antes no le conocíamos y que ignoramos si se debían a direcciones falsas o a esa facilidad que da el llegar a una madurez que lleva a comprender las características de un género tan dificil como es la farsa, en este caso. Respaldan la actuación de esta pieza, que tiene su desarrollo en la Nueva España y durante el siglo XVI, los elementos necesarios para hacer de este espectáculo un todo armónico. La actriz de oficio, Lola Beristáin, rinde una jornada de las más estimables que le conocemos. Colabora por igual con el autor y con el director. Tito Junco, Sergio Klainer, Gonzalo Vega, Tomás Alonso, Xavier Ruan, principalmente, merecen un reconocimiento público por su acertada intervención.

La dirección de Juan José Gurrola tal vez adolece de lo que debe ser fundamental en un trabajo como estos. De que se deja ver demasiado, restándole el elemento sorpresa, indispensable en estos casos. Autor de la escenografia y de la iluminación también, Gurrola acierta discretamente aunque abusa de ciertos efectos de ésta última.

Es de justicia mencionar la valiosa colaboración de Octavio Ocampo en el vestuario, inspirado en la época en que vivió Dominga del Parián, personaje principal de la obra, mezcla de realidad y fantasía, y que Octavio Ocampo supo armonizar con singular buen gusto y acierto en el colorido. Su imaginación desbordada encontró la oportunidad de manifestarse al igual que su talento, en una realización llena de belleza y armonía.

Rocío Sanz realizó la selección musical y aprovechó la excelente oportunidad de incluir música original, dándole a la producción un fondo propio del clima en que la acción se desarrolla.

Conforta estar en presencia de quien juega el peligroso albur del teatro, con las cartas boca arriba corno lo hace Hugo Argüelles. Es un buen jugador de un juego difícil y con él se puede intentar el albur del triunfo.