FICHA TÉCNICA



Título obra La ronda de la hechizada

Autoría Hugo Argüelles

Referencia Armando de Maria y Campos, “La ronda de la hechizada, de Hugo Argüelles, en el Xola”, en El Heraldo de México, 14 noviembre 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   14 de noviembre de 1967

Columna Escenarios

La ronda de la hechizada, de Hugo Argüelles, en el Xola

Armando de Maria y Campos

Hugo Argüelles es uno de los autores de la presente generación mexicana que ha definido su inclinación por tratar los temas relacionados con la imaginación y fantasía.

Ahora se ha inclinado por tratar un tema verdaderamente apasionante y lo ha desarrollado con su habilidad ya característica de recurrir a los temas nacionales. Existe, como es sabido, la hipótesis de que; los naturales de la tierra nuestra continúan adorando a sus deidades con la habilidad de simular que lo hacen teniendo fe en la religión que les impusieron sus conquistadores. Esto ha ocurrido en todos los pueblos, porque el conquistador, por el solo hecho de serlo, impone al vencido las características de su vida. Pero todos los pueblos llevan en el interior de su pasado dos vidas: la externa, que la conforman usos y costumbres, y la interna, que es la religiosa, y que no es fácil arrancarla de un pasado bien configurado y sólidamente afincado en el espíritu, porque ha sido transmitido de generación en generación.

La fe hace milagros, pero, también la maña sabe hacerlos. Para lograr esta dualidad el autor debe poseer méritos de construcción teatral eficaces. Hugo Argüelles los posee y ha sabido construir una pieza de teatro que apasiona al espectador y lo prende en su interés. Como toda obra humana, no es perfecta. El crítico, sin embargo, debe permanecer frente a los hechos y juzgarlos por su desarrollo. Considerando esta situación, toda pieza de teatro o creación humana es factible de caer en errores. En este caso el crítico como tal está obligado a estudiar el proceso de la creación. El tema elegido por Argüelles está presentado con riqueza de matices, pero el autor no tuvo el ,acierto de considerar que no basta una simple exposición de motivos para que la creación se realice. El tema recoge una de tantas bellísimas tradiciones de nuestro país, pero se limita a iniciar un ritmo que no tiene igual vivacidad en los actos siguientes, por falta de proporción en el desarrollo del tema. El primer acto nos lleva a esperar más de sus consecuencias, que se van frustrando de acuerdo con el ritmo vibrante y nervioso que del tema esperábamos. Podría decir el critico que la obra se queda en el primer acto y que los dos restantes pierden interés teatral al grado que propiamente se le va de las manos el tema.