FICHA TÉCNICA



Título obra Él, ella y el otro

Autoría José Remírez

Dirección Rafael Estrada

Elenco Josefina del Mar, Hilda Vera, Rafael Estrada, Marión de Lagos

Grupos y compañías Grupo Avante

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas El autor también comenta sobre la obra La fleur des pois (La flor del chícharo) representada en México en los años 30

Referencia Armando de Maria y Campos, “Viaje alrededor de un concurso de grupos teatrales. Por qué fue premiado José Remírez, autor de El, ella y el otro. Un antecedente de esta obra: La fleur des pois de Eduardo Bourdet. II”, en Novedades, 12 abril 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Viaje alrededor de un concurso de grupos teatrales. Por qué fue premiado José Remírez, autor de El, ella y el otro.Un antecedente de esta obra: La fleur des pois de Eduardo Bourdet. II

Armando de Maria y Campos

La comedia dramática en un prólogo y tres actos de José Remírez M. Él, ella y el otro, que por sorteo ocupó el primer turno en la temporada del concurso de grupos teatrales y que por sus merecimientos obtuvo el segundo lugar para autor, es una excelente pieza de teatro, bien planeada, construida con indudable habilidad, dialogada con claridad y resuelta con singular donaire. Su tema es atrevido, puesto que trata de justificar la sodomía, pero a pesar de lo escabroso del asunto nada hay en ella de morboso, o desquiciante, o... existencialista. El autor se apresura a aclarar que "la obra pasa en cualquier parte, en cualquier época, porque el problema sigue presentándose todos los días, en todas partes", porque ésta es –son palabras del autor– "una desgracia irremediable". Con lo que dicho está que el asunto no es propiamente mexicano. Algunos cronistas han recordado una obra parecida por el tema, sólo que con cambio de sexo: La prisionera de Eduardo Bourdet, que se representó en México, con éxito de curiosidad, hace una veintena de años. La verdad es que recuerda a otra obra del propio Bourdet, La fleur des pois, estrenada en 1935 en el teatro de la Michoiére, de París, con éxito de escándalo.

Tengo motivos para recordar el éxito... negativo de La fleur des pois. Por aquellos años, Bourdet estaba de moda en Francia, y en México. Entre nosotros se representaban con éxito La prisionera, El sexo débil y Los tiempos difíciles, del mismo autor, cuando llegó la noticia del estreno de La fleur des pois. Recuerdo que el cronista francés, Roberto Kemp, escribió: "¿Sus personajes existen? Sin duda; los iniciados nombran a los modelos; confirman las anécdotas. Se señalan los estragos del contagio en el mismo París, entre los "bourgeois gentilhommes". Esperemos que la especie va a desaparecer. En Prouts estaba lozana. En La fleur des pois estos hombres aspiran a cádaver. "Jam foetent", "hieden". No recuerdo cómo o por qué comenté este estreno con Virginia Fábregas, antena que recogía, para transmitirlas, todas las ondas teatrales. Me invitó a que la tradujera, prometiéndome representarla en la primera oportunidad. Así lo hice, y así lo cumplió la ilustre, batalladora y valiente actriz. La flor del chícharo, título que puse a La fleur des pois, con el subtítulo de Hombres a medias, fue representada por primera vez por la compañía de Virginia Fábregas en el teatro Palma de Tampico, la noche del martes 19 de mayo de 1936, anunciándose su estreno con esta nota: "Esta obra trata un tema atrevido; no es apta para ser vista por menores, señoritas o personas que no sean de amplísimo criterio. Se suplica al público evitar toda clase de comentarios durante la representación". Se encargó del papel masculino más difícil, el de Alberto Tavernier, al gran actor Miguel Arenas; doña Virginia, hizo, naturalmente, la protagonista. No deja de ser interesante recoger los nombres de los artistas que intervinieron en la representación de La flor del chícharo: Virginia Fábregas, Lupita Barragán, Lidia Franco, Concha Gentil Arcos, Carmen Cortés, Guadalupe López del Castillo, Adria Grass, Lucy Macías, Elvira Gosty; Miguel Arenas, Alberto Martí, Manuel Sánchez Navarro, Pedro J. Vázquez, Emilio Cantú, Jorge Mairos, José Luis Jiménez y Miguel Ángel Romero, que poco después había de dedicarse a apuntador, lo que es ahora.

Virginia Fábregas retiró de su repertorio esta obra que interesó a los públicos de Guadalajara, San Luis y Querétaro, porque al llegar a México con su compañía, el primer actor, Miguel Arenas, le declaró que "no se sentía a gusto desempeñando un personaje tan escabroso". Y no volvió a representarse más en México La fleur des pois, antecedente verdadero de Él, ella y el otro, sin que esto quiera decir, naturalmente, que la de Remírez tenga nada que ver con la de Bourdet. La pieza dramática de Remírez es original en su plan y en su tesis. Pero, no es atractiva, como la de Bourdet.

La obra de Remírez se inicia con una escena en la que el protagonista critica a la crítica, escena que fue suprimida tal vez porque el director del grupo que la presentó supuso que lastimaría a los críticos teatrales que formamos el jurado, y que no deja de tener ingenio. En ella empieza a perfilarse el carácter del protagonista, Carlos, a quien el autor define con estas palabras: "Tiene talento y a pesar de ello es escritor. Es astuto y venenoso, esto se entenderá mejor, pensando en que tiene algo de femenino, y estas amalgamas no son recomendables. Sus modales, su porte, no indican nada sospechoso, absolutamente nada. Es egoísta; no odia a las mujeres, pero le son indiferentes". El desarrollo del conflicto entre él, ella y el otro, es lógico, y cuando no lo parece ya se encargará el Deseo –personaje abstracto– de explicar el curso del conflicto entre los componentes del extraño triángulo.

La joven y bella actriz Josefina del Mar, compuso con mucha discreción el difícil personaje de Irene, y alcanzó momentos muy felices. Por éstos, y porque no tuvo competidora a la vista, ganó el premio para "primera actriz". Pero con el premio o sin él, puede Josefina del Mar ir lejos, si no se tuerce o malogra. A su lado lució muy linda e inteligente la señorita Hilda Vera, venezolana de origen, y por esta causa no alcanzó su merecido premio. Rafael Estrada, el protagonista, se mantuvo dentro de una discreta línea de respeto al buen ver y al buen decir. Su labor como director no pasó de mediana. Otro nombre que hay que destacar: Marión de Lagos. El resto cumplió, sin desentonar lo que en estos casos ya es bastante. El autor fue llamado a saludar al terminar la representación, muy discutida, por cierto, durante los intermedios. El ambiente que ha formado el estreno de Él, ella y el otro, favorece el próximo estreno, de otro autor, joven e inteligente, que ya se ha acercado al público con éxito: Jorge Villaseñor. La de mañana es una comedia costumbrista, muy mexicana, que se titula Las golondrinas del seis.