FICHA TÉCNICA



Notas Recapitulación del trabajo de Adolfo Marsillach, antes de su exilio a Barcelona

Referencia Armando de Maria y Campos, “Madrid antes de alzar el telón”, en El Heraldo de México, 15 octubre 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   15 de octubre de 1967

Columna Escenarios

Madrid antes de alzar el telón

Armando de Maria y Campos

Ya comienzan los rumores, los ensayos, los preparativos para la próxima temporada madrileña. Temporada que aparecía como francamente negativa por dos noticias desgraciadas: la desaparición del Teatro Goya y el "exilio" a Barcelona de Adolfo Marsillach. Ambas noticias vienen unidas por su protagonista. En efecto, el Goya, recientemente creado, regenteado por la Sociedad de Autores, era el ejemplo de cómo el teatro en Madrid no estaba tan mal como se decía.

En lugar de cerrarse teatros, se abrían y era lapropia institución protectora de los dramaturgos quien velaba por su funcionamiento y desarrollo. Allí obtuvo Marsillach –la empresa normalmente abandonada a este teatro– dos de sus triunfos más sonados: Pigmalión y Después de la Caída. Pero esto fue en otras temporadas, y casi sería un capítulo de una historia soñada.

En la última temporada, el mismo Marsillach –uno de los hombres más inquietos del teatro español– se estrelló con tres obras de poca entidad: La piedad de noviembre, Marbella, mon Amour y Mi marido quedó atrás. Para entonces, Adolfo Marsillach ya tenía atrás en el bolsillo el permiso y la versión del celebérrimo Marat-Sade. Hasta la censura había sido benévola, cortando sólo algún detalle; pero Weiss no apareció en Madrid, y permaneció en el baúl de Marsillach. Resultado: un teatro menos, y un director a Barcelona. Allí, Marsillach va a atreverse con lo que no quiso –o pudo– en Madrid: con dos obras de Sartre –A Puerta Cerrada y La p... Respetuosa–, y el Marat-Sade, cuyas primicias serán para el público de la Ciudad Condal.

Marsillach, antes de irse, ha declarado que volverá a Madrid a montar las mismas funciones, pero es más que previsible que agote la temporada en Barcelona. Mientras tanto, el ex teatro Goya se ha convertido en sala cinematográfica de arte y ensayo.