FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta la actividad teatral madrileña, en particular de La compañía del Teatro Español

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los teatros nacionales madrileños, ahora”, en El Heraldo de México, 14 octubre 1967, p. 7.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   14 de octubre de 1967

Columna Escenarios

Los teatros nacionales madrileños, ahora

Armando de Maria y Campos

Como dato insólito puede ser apuntado el que los ensayos del Teatro Español de Madrid comenzaron en la primera semana de agosto. Increíble, pero cierto. El país no está acostumbrado a estas premuras, y mes y medio para preparar una obra parece cosa de locos. Lo cierto es que estos plazos son los normales de cualquier agrupación teatral europea mínimamente reconocida.

En España todavía priva la improvisación, el montaje de obras en una semana, la sustitución inesperada de actores, el cambio sobre marcha y otras fórmulas a las que tan aficionados son los improvisadores genios hispanos, acostumbrados a resolver una "papeleta" en breves momentos. Y en el terreno del arte, el panorama sufre un incremento previsible. Luego, las "papeletas" resueltas salen de cualquier manera, y los hilos, los parches y los remedios no suelen ayudar demasiado al progreso del maltrecho teatro hispano. Pero, en esta ocasión, el joven director del Español, triunfador en la temporada pasada, ha obrado con la suficiente anhelación para poder atar todos los cabos.

La compañía del Teatro Español, dirigida por Narros, se apuntó el año pasado los tantos de la Numancia cervantina, del Burlador y del Rey Lear shakespeariano. Hubo polémicas, y para el elemento conservador, Narros no respetó las tradiciones. Pero otros críticos opinan que sirvió a los clásicos con audacia y con sentido conservando el contenido fundamental de las obras. (En el caso de Cervantes, con una versión casi literal y prolongada hasta la exasperación; pero allí fueron cuestión los uniformes).

Narros será auxiliado por Maruja López; su compañía se desdoblaba, y mientras una mitad marcha a Barcelona con el Lear, la otra montará en Madrid Las Mujeres Sabias, de Moliére.