FICHA TÉCNICA



Notas El autor hace un breve repaso del teatro clásico madrileño

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se descubren los clásicos madrileños”, en El Heraldo de México, 12 octubre 1967, p. 3.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   12 de octubre de 1967

Columna Escenarios

Se descubren los clásicos madrileños

Armando de Maria y Campos

El fenómeno más importante de la pasada temporada en los escenarios madrileños ha sido el redescubrimiento de tres autores ya clásicos, de los que solamente uno está todavía vivo. En efecto, los estrenos de Valle-Inclán en el María Guerrero con motivo, de su centenario, de Brecht. en el Bellas Artes y Reina Victoria y el de Becket en el Beatriz han sido los acontecimientos del año. Un año que se inició, sin duda, con los mejores auspicios, ya que se anunciaba también la total reestructuración del Teatro Español, la nueva ley, la puesta en marcha definitiva del Beatriz y el estreno más esperado de los últimos años: El Marat-Sade de Peter Weiss, que, tras pasar la censura con escasos cortes, se rumoreó iba ser presentado en el Goya bajo la dirección de Adolfo Marsillach, el triunfador de las temporadas anteriores, con Después de la caída y Pigmalión.

Pero conforme transcurría el tiempo estas esperanzas se fueron desvaneciendo. La ley permaneció estancada en forma de "criterios para una nueva ley del teatro" que después de ser ampliamente difundidos para su información pública, encallaron, ya casi totalmente elaborados, en el Consejo Superior del Teatro. No se celebraron, como se había anunciado, las conversaciones anunciadas para el pasado otoño sobre este tema, que hoy por hoy, ha quedado en suspenso. Aunque parece que las intenciones de la Dirección General de Cine y Teatro son las de llevar adelante el proyecto.

Por su parte, el Beatriz madrileño tampoco ha encontrado su auténtica configuración como tercer teatro nacional, dedicado a cámara y ensayo, según opinión de los entendidos, faltan autores españoles; y éste es el mayor mal, agravado por la baja calidad de las compañías de aficionados, que solamente se palia en parte por la existencia del "Teatro Estudio" madrileño y la "Adriá Gual" barcelonesa. En las postrimerías de la temporada, un "Godot" estimable, montado por Jaime Jaimes, no pudo hacer olvidar que la obra data de hace casi veinte años.