FICHA TÉCNICA



Título obra Una cena demasiado íntima

Autoría Rafael Banquells

Espacios teatrales Teatro Sullivan

Productores José Luis Ugalde

Referencia Armando de Maria y Campos, “Una cena demasiado íntima, en el Sullivan”, en El Heraldo de México, 8 octubre 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   8 de octubre de 1967

Columna Escenarios

Una cena demasiado íntima, en el Sullivan

Armando de Maria y Campos

Antes de levantarse el telón apareció nuestro viejo conocido Manolo Fabregas para hacer una ligerísima presentación de un grupo de personas que no tienen el rubor de confesar que son ajenas al teatro, y que, sin embargo, asimismo, se titulan Los Profesionales. Esto parece incongruente, pero así es, y como el teatro admite todo, admitámoslo. Remozado el teatro Sullivan merecía un elenco más a tono con su nueva postura escénica, pero sucede que ninguno de los profesionales, aparte dos o tres actores, tienen nada que ver con el teatro. Estos actores son Alejandro Suárez, que está malogrando su buena comicidad, y Héctor Lechuga, que peca de original en sus actuaciones. A estos hay que agregar el bigotón Castro, también de discutible bis cómica.

Y bien, ¿qué hacen estas personas en el teatro? Representar una pieza sin sentido, y con ella tratar de divertir a un público de fácil tragadera, como se dice de quien engulle todo fácilmente. Lo mismo podríamos decir de las dos chicas que aparecen en la obra, sin más mérito que su personal belleza. Pero esto no hace a la actriz.

Lo cierto es que se trata de una "cena demasiado íntima", en dos actos y varios cuadros, de autor anónimo, de traductor igualmente anónimo, a menos que se nos pruebe lo contrario. Adoptar no es lo mismo que adaptar. Sospechamos que esto ocurre, bajo la dirección del señor Rafael Banquells, que francamente se tiró por la calle de en medio, conduciendo el espectáculo sin más propósito que el de satisfacer a un público que viene y va de la TV, y que se divierte sin mayores exigencias. Produce el señor José Luis Ugalde, que perdió una oportunidad de ofrecer al público un espectáculo estimable. No nos extraña nada. Esto ocurre en las mejores capitales del mundo teatral... Por supuesto, la acción es en México, época actual, y... ¡todos contentas!

Se nos avecina una época en la que hay que satisfacer paladares de distintos calibres. Dispongámonos a decir repetidas veces: señores deportistas: la escena está servida...