FICHA TÉCNICA



Título obra La miniviuda

Autoría Alfonso Millán

Dirección Mario Antolín

Referencia Armando de Maria y Campos, “Teatros distantes”, en El Heraldo de México, 7 octubre 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   7 de octubre de 1967

Columna Escenarios

Teatros distantes

Armando de Maria y Campos

El resultado del teatro de Millán ha sido un espectáculo escénico que tal vez no tenga nada que ver con el teatro, una sucesión de episodios de cartón-piedra, de frases inconexas, de humor viejo, de personal es esquemáticos, de repeticiones; pero un conjunto deslavazado, mal organizado, donde no hay argumento, ni desenlace, ni se expone ninguna proposición aceptable. Leves intentos de parodia –el financiero sinvergüenza, las chicas de cabaret, el autor de teatro de protesta– son verdaderamente patéticos en su esterilidad acartonada.

La miniviuda es un espectáculo incomprensible que hará reir al público madrileño acostumbrado a este tipo de espectáculos. Los demás –crítica y resto de los espectadores– sufrirán la consiguiente irritación ante un fenómeno gigantesco de irracionalidad, colaboracionismo y complacencia consigo mismo.

Porque un detalle ha quedado claro tras el estreno de La miniviuda Alonso Millán se encuentra a gusto en el lugar donde se halla. Y desde él colabora en el mantenimiento del tipo de teatro –o de lo que sea– que ha esterilizado la escena española durante tantos años. Un teatro mínimo, apto para uso de consumidores establecidos, burgués, conformista, sin la menor inquietud artística, diminuto y episódico, que nada tiene que ver con lo que debeser el teatro hoy en España.

Alonso Millán es un autor colaboracionista con este estado de cosas. Esto tendría poca importancia de no ser por su edad, que convierte el fenómeno en estremecedor. La miniviuda no posee a una sola propuesta lógica, ni un adarme de análisis, no hace comparecer lo real, y en todo este gozo inmenso de fenómeno de consumo que se muerde la cola no existe el más minimo resquicio por donde poder respirar.

Mario Antolín fue uno de los directores jóvenes más importantes de hace unos años. El programa de mano lo anunciaba como director de esta función. Una más del lamentable sistema establecido que hay en el arte escénico español. Este principio de temporada –con predominio de las funciones cómicas– no se revela excesivamente alentador: estrenos de Arturo Coca, Pablo Villamar, Horacio Ruiz de la Fuente y Miguel Mihura, quien ha presentado una obra menor, pero de gran calidad literaria.