FICHA TÉCNICA



Título obra Galileo Galilei

Autoría Berlot Brecht

Notas de autoría Oswald Baver / traducción

Dirección Ignacio Retes

Elenco Guillermo Orea

Escenografía Carlos Olachea

Referencia Armando de Maria y Campos, “[Galileo Galilei, de Bertolt Brecht]”, en El Heraldo de México, 23 septiembre 1967, p. 8.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   23 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

[Galileo Galilei, de Bertolt Brecht]

Armando de Maria y Campos

Bertold Brecht nació el 10 de febrero de 1898. Estudió medicina tomando participación en la vida literaria alemana con poemas audaces que llegan a la blasfemia. Brecht no aplicó su pensamiento a los detalles dela representación más bien intervino en forma directa en la interpretación de los textos de acuerdo con la sensibilidad del público para el que trabajaba. Creyó que el teatro podía transformar al mundo. Brecht fue un rebelde siempre. Difícil época la suya por las tendencias que cruzaban los rumbos del teatro alemán. Le tocó conocer las teorías de Stanislavsky y se inspiró en los actores chinos para crear nuevas formas de expresión. Exiliado, se instaló en Praga, en donde trabajó.

Su pieza Galileo Galilei es importante porque confronta los problemas que le tocó vivir a este personaje de genio universal. El creyó en Galileo Galilei porque sufrió como él las incomprensiones del tiempo en que vivió este personaje.

Su estética como dramaturgo está contenida en la canción de él mismo, que por aparecer en el programa de mano no es necesario reproducir.

En un reparto nutrido, que obliga a repetirse diversos personajes, el cronista no puede ponerse exigente. La comicidad característica de Guillermo Orea se desborda gula con exageración, en ademanes y actitudes. Probablemente habrá sido así el personaje original. Limitémonos a imaginarlo como tal, anticipando al lector que se encuentra en él el gran actor que es. Otros personajes actuan también en forma apasionante al lado de elementos que titubean demasiado en razón de que principian con actuaciones seguras. De todo esto es natural que resulte responsable directa la persona que dirige la obra, Ignacio Retes, quien entendemos se limitó a ver en tal forma a los personajes que movió en escena sin el mayor acierto.

La traducción de Oswald Baver no se pierde de vista como acostumbramos decir los que andamos desde, hace tiempo en estos menesteres de la tronca y la crítica teatral. Igual podríamos referirnos a la escenografía del señor Carlos Olachea, que viste con discreción la escena de esta pieza.