FICHA TÉCNICA



Título obra Juego de reinas

Autoría Hermann Gressieker

Elenco José Gálvez

Referencia Armando de Maria y Campos, “Juego de reinas, en el Tepeyac”, en El Heraldo de México, 17 septiembre 1967, p. 6.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   17 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

Juego de reinas, en el Tepeyac

Armando de Maria y Campos

Tenemos la fortuna de que Hermann Gressieker, quien nació en Alemania (1903) y fue discipulo de Max Reinhardt, llega a nosotros en plena madurez como autor. Estrenó su primera obra al término de la II Guerra Mundial, en 1947. Al parecer sólo lo conocen espectadores en idioma alemán. Su primera obra fue El Arco Iris, estrenada en 1947, y después escribió acerca de Nerón y Séneca una pieza que tituló Los Sueños Dorados. En seguida, su mayor y más contundente éxito, que ahora se presenta en el Teatro Tepeyac, Juego de Reinas, porque el teatro, en su búsqueda de público, no se preocupa de locales, va en busca de espectadores.

Juego de Reinas es una pieza sólida, pensada y estructurada con gran pericia, que apasiona al espectador. El juego es simple y complicado a la vez. Enrique Tudor tiene una escena fundamental con cada una de las mujeres que cruzaron en su vida y el autor se vale de este juego peligroso; el teatro es siempre un juego peligroso, para referirse a hechos que han pasado, siguen ocurriendo y no dejarán de pasar, porque el hombre, en busca de la verdad, no se busca a sí mismo sino que construye máquinas para autodestruirse y sueña en mundos remotos que harán que la vida en el futuro sólo cambie en aspectos transitorios. Método y contenido de esta obra son admirables y revelan una manera de hacer teatro extraordinaria.

José Gálvez, gran actor colombiano hecho en México, en plena madurez, juega con seis de sus reinas y el autor aprovecha sus parlamentos hábilmente entremezclados para que el personaje se exprese enforma que apasiona al espectador. Es una fortuna contar con un actor como Gálvez, al que aconsejamos saque esta magnífica pieza del sitio en que se representa, muy estimable, y la airee ante otros auditorios de más fina sensibilidad. Pocas veces podemos ver una obra de teatro de tan sólido contenido.