FICHA TÉCNICA



Notas Reflexión de la labor del mimo a partir de los dos programas del espectáculo de Marcel Marceau

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los programas del mimo Marcel Marceau”, en El Heraldo de México, 12 septiembre 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   12 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

Los programas del mimo Marcel Marceau

Armando de Maria y Campos

Es natural que el cronista se sienta confuso ante un espectáculo como el de Marcel Marceau, ya juzgado por críticos de países de una cultura sólida capaces de entender un arte que nació con el hombre y que con él morirá. Vivimos en constante pantomima e ignoramos que somos mimos de nuestras propias historias. El arte de Marcel Marceau, el más eminente mimo de su tiempo, es familiar para millones de espectadores porque la televisión lo ha llevado a los hogares de todas las clases sociales, particularmente al sector popular. La pantomima viene del pueblo y a él retorna interpretada por el mimo. Marceau se hizo merecedor del oscar de la televisión 1966 y su actuación fue considerada por la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión como la mejor del año.

Marceau explica por sí mismo el secreto de su arte. "La primera cosa que hago –dice Marceau– es hacer penetrar lentamente a mis espectadores en el mundo de la pantomima. Intento mostrarles lo que es factible con simples ilusiones de espacio, de distancias, de profundidad". Para el buen entendedor sobran palabras, la pantomima la explica el mimo, y eso basta.

Nadie mejor que Marceau para definir lo que hace en un escenario en el que no hay más mundo que el que él mismo va a crear. Si no fuera viciosa la comparación diríamos que es un Supremo Creador, porque como El crea de la nada objetos imaginarios, haciendo surgir personajes que nos hacen reír o llorar en un escenarios totalmente vacío.

Diez números componen los dos programas que esta vez integran su espectáculo y en todos ellos siendo el mismo Bip es agua y se torna en pez, es árbol y de él nace un pájaro; recrea los objetos y los seres que nos rodean, porque al identificarse con el ser humano el mimo se identifica con el mundo. Su personaje Bip recuerda al Pierrot de otras épocas. Vemos de bulto en un escenario en el que no hay nada, como no sean luces que tienen alma, situaciones que provocan risa o lágrimas. Se expresa con frecuencia por la sátira, es cómica o trágica El mimo debe expresarse mediante el cuerpo, también mediante el rostro. El mimo llena el escenario haciendo visibles a personajes invisibles. El espectador debe hacer lo demás: crear la historia en su cerebro. Y nada más.