FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta el desarrollo histórico de la pantomima y los aportes de Marcel Marceau

Referencia Armando de Maria y Campos, “Marcel Marceau y la pantomima”, en El Heraldo de México, 11 septiembre 1967, p. 3.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   11 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

Marcel Marceau y la pantomima

Armando de Maria y Campos

En la pantomima, genero de teatro del que nos hemos ocupado ya en esta columnilla, no cabe ayer ni mañana, porque viene de muy remotos rumbos y continuará por innumerables caminos, por siglos y siglos. Sin embargo, tuvo un principio como todas las creaciones, y es universal. Hemos dicho que nació en Grecia, que pasó a Roma, que se aclimató en Francia y que creó la Comedia dell'Arte. Durante el presente siglo alcanzó un apogeo universal con el cine mudo. Cada uno de los grandes actores creaba su personaje y podía crear con él un mundo de ilusión, de fantasía y maravilla. Su luminaria máxima fue Chaplin en los Estados Unidos, Max Linder en Francia, Buster Keaton o Laurel y Hardy en Norteamérica. Se crea y no hay forma de explicar el proceso de la creacion, como no lo es el relato de la formación de una tempestad, la caída de la tarde en crepúsculos de maravilla o el romperse el cielo al aparecer los miles de ojos de la noche.

Sin embargo, cada gran mimo, o pantomimo, tiene su gramática. Con ella habla. El máximo exponente de la pantomima de estos días es Marcel Marceau, quien ha creado un personaje que ha bautizado con el nombre de Bip, y que se encuentra entre Pierrot y Chaplin.

El propio Marceau ha explicado que en el teatro las palabras crean ideas lógicas, que en la pantomima el gesto debe crear situaciones precisas, trágicas o cómicas, y así, los gestos del mimo son como las notas del músico y el texto que recitan los actores.Bip o Marceau crea, como el Creador Máximo, un mundo sin más que provocar la emoción de una historia, que no se puede relatar, porque la finalidad del arte es comunicarse con el hombre, obligarlo a pensar. Cantinflas, con su hablar cáutico y caótico, hizo pensar. Dejó de ser Cantinflas cuando refirió historias concretas.

Ante un mimo auténtico, dueño de su gramática, nos quedamos asombrados, porque de la nada creó un mundo. Es preferible que las reacciones que provoque en el público sean de carácter cómico, pero en realidad la historia que crea depende de su talento y de la forma 'de narrarla con su cuerpo, con su rostro, con el proceso natural de una historia que tiene principio, pero puede no tener fin.