FICHA TÉCNICA



Notas Breve recuento obras dirigidas por directores rumanos

Referencia Armando de Maria y Campos, “La materia de la dirección en el teatro rumano”, en El Heraldo de México, 5 septiembre 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   5 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

La materia de la dirección en el teatro rumano

Armando de Maria y Campos

En una breve exposición no se puede presentar un cuadro completo de la dirección teatral rumana. Debemos, sin embargo, recordar que en los últimos años se han impuesto numerosos directores jóvenes, egresados de la nueva escuela de dirección teatral, animados por un inquieto espíritu creador, por un espíritu de innovación. Horea Popescu, por ejemplo, director del Teatro Obrero C.F.R., se ha destacado por sus espectáculos de gran fuerza de comunicación, ya sea que se trate de La Señorita Nastasia, de G.M. Zamfirescu; del Baño, de Maiakovsky; de Los Aristócratas, de Pogodin; de Ha Venido un Inspector, de Priestley; de Los Finqueros del Príncipe Bogdan, de Ernest Maftei, o de Vlaicu y sus Hijos, de Lucía Demetrius; este director posee el don de hallar la "clave" de cada obra y de dar al espectáculo el tono respectivo. Radu Penciulescu, del Teatro para la Juventud y los Niños, busca soluciones expresivas con los medios más lacónicos posibles y realiza espectáculos en los que la metáfora escénica funciona activamente como en La alondra, de Anouilh (en el teatro de Oradea); en La 1a. Brigada de caballería, de Vsevolod Visnevsky, o en El segundo 58, de Dorel Dodan. Vlad Mugur, de medios expresivos parecidos, pero con una cierta inclinación hacia las imágenes plásticas, ha realizado buenos espectáculos por su novedad, como es el caso de La tragedia optimista, de Visnevsk y, Hamlet con actores muy jóvenes y un solo decorado sugestivamente estilizado (en el Teatro Nacional de Craiova); Las Bodas de Figaro, etc. Una personalidad artistica original y multilateral es el artista benemérito Liviu Ciulei, actor, director de teatro y de cine y escenógrafo, quien igualmente busca nuevos rumbos para agrandar la capacidad expresiva del espectáculo teatral. Ha realizado espectáculos como El hombre que trae la lluvia, de N. Hash: Santa Juana, de Shaw (aquí en una triple función) y Los bajos fondos, de Gorki. También otros jóvenes directores han demostrado cualidades originales, como, por ejemplo, Luchian Giurchescu, que manifiesta una evidente inclinación por la comedia en espectáculos como El señor Puntilla y su criado Matti, de B. Brecht o en Dos caballeros de Verona, de Shakespeare; Constantin Anatol (actor y director del Teatro Nacional de Cluj), Calin Florian del Teatro Nacional de Cluj, Ion Maximilian del Teatro de Timosoara, Gheorghe Harag del Teatro Húngaro de Satu Mare, etcétera.