FICHA TÉCNICA



Notas Comentario de escenógrafos rumanos

Referencia Armando de Maria y Campos, “Teatros distantes. La escenografía rumana”, en El Heraldo de México, 3 septiembre 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   3 de septiembre de 1967

Columna Escenarios

La escnografía rumana
Teatros distantes

Armando de Maria y Campos

Conjuntamente con la dirección teatral se ha desarrollado en la R. P. Rumana la escenograría. Al trabajar en estrecha colaboración con los directores, los escenógrafos luchan por crear un marco plástico que no sea simplemente un "lugar de acción", sino que juegue un papel activo, funcional, en el proceso de descifrar las ideas de la obra dramática, la atmósfera y el mundo espiritual de los personajes. La lucha librada en los últimos arios contra los decorados recargados, pesados, naturalistas, ha sido coronada por el éxito. En los escenarios rumanos se ven cada vez más decorados sugestivos, en los que el laconismo de la expresión plástica permite una comprensión más vasta y clara del sentido de la obra. Naturalmente, los escenógrafos tratan de ajustar el estilo del decorado al estilo de la obra, utilizando su fantasía para encontrar elementos cada vez más expresivos, de acuerdo a su propia personalidad artística.

Al Bratasanu, del Teatro Nacional de Bucarest, por ejemplo, es un escenógrafo reconocido como creador de interiores de ambiente. Este método se confirma sobre todo en los decorados inspirados, llenos de poesía, para El Discipulo del Diablo (bajo la dirección de Al. Finti). Jules Perahim ha demostrado ser un buen realizador de decorados de carácter sintético, funcionales, dinámicos (por el movimiento del escenario giratorio) y expresivos en espectáculos como El Baño, de Maiakovsky, en el Teatro Obrero C. F. R., bajo la dirección de Horea Popescu; La Tragedia Optimista, de Visnevsky, con Vlad Mugur como director en los teatros nacionales de Craiova y Bucarest; La Historia de Irkutsk, de A. Arbuzov, bajo la dirección de Radu Beligan, en el Teatro Nacional de Bucarest. Los decorados de Mihail Tofan se distinguen por su rico colorido que "actúa" en el espectáculo elocuentemente con ayuda de las luces, como por ejemplo en los espectáculos Los Salvajes, de Mihalkov, bajo la dirección de Radu Beligan; La Tercera, patética, con Moni Ghelerter como director; En el Valle del Cuco, de Mihai Beniuc, con Sica Alexandrescu. Tartufo, con la dirección de Ion Fintesteanu, todos ellos en el Teatro Nacional del Bucarest.