FICHA TÉCNICA



Notas El autor hace comentarios del teatro y la dramaturgia rumana poniendo énfasis en el contexto histórico de Rumania

Referencia Armando de Maria y Campos, “Evocación del teatro rumano”, en El Heraldo de México, 30 agosto 1967, p. 4.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   30 de agosto de 1967

Columna Escenarios

Evocación del teatro rumano

Armando de Maria y Campos

Evoco mi visita a los teatros de Rumania y las conversaciones que tuve con directores y otros elementos, para servir a los lectores de esta columna ahora que las circunstancias nos llevan a un receso, no quiero desaprovechar la ocasión de recordar lo que viajando se aprende.

La lucha por la creación de un teatro que corresponda a las necesidades espirituales del nuevo público de Rumania, formado por trabajadores, se ha desarrollado pues paralelamente en un doble plano; por una parte se persigue la valoración, con espíritu crítico, de las tradiciones realistas de la cultura teatral del pasado, y por otra, el desarrollo de estas tradiciones con un nuevo espíritu, revolucionario, con el fin de crear un teatro de nuestra época, un teatro profundamente popular, reflejo vivo del proceso de transformación de la vida e instrumento de esta transformación.

El teatro rumano pertenece al pueblo. La nacionalización de las instituciones de espectáculos en el año 1948 y la creación de los teatros estatales, cuyo número ha crecido año tras año, han creado las condiciones necesarias para que el movimiento teatral de la RPR, se desarrolle en el sentido de una cultura adelantada, guiada por los criterios ideológicos y estéticos correspondientes a su finalidad educativa.

En la nueva dramaturgia de Rumania se afirma cada vez con más fuerza un nuevo héroe, que se diferencia de modo radical del héroe de la vieja dramaturgia, sobre todo desde el punto de vista de sus relaciones con el medio social y de sus concepciones sobre el mundo. Mientras en la vieja dramaturgia –ya sea romántica, clásica, o realista crítica– el héroe se hallaba en general en conflicto con la sociedad y su lucha se terminaba casi siempre en la derrota, el héroe de la nueva dramaturgia lucha por consolidar la sociedad socialista, por defender y mantener las libertades y ventajas conquistadas por las masas populares. Esto se explica por la nueva óptica del escritor que enfoca la realidad en su perspectiva histórica revolucionaria. La fuente directa de la dramaturgia es la vida misma, la sociedad en la que las relaciones entre los hombres se desarrollan en un plano distinto.