FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta la relación del director con el escenógrafo y las cualidades necesarias para los actores

Referencia Armando de Maria y Campos, “Cronista y predicador. Las tareas del director”, en El Heraldo de México, 20 agosto 1967, p. 3.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   20 de agosto de 1967

Columna Escenarios

Cronista y predicador. Las tareas del director

Armando de Maria y Campos

En términos generales, para que el buen teatro, comercial o experimental, se realice es necesario que la obra esté igualmente bien dirigida que interpretada. Cuando se ha seleccionado una buena obra, hay que hacer todo lo necesario para representarla en un marco que sea digno de ella. En ese momento interviene el director. De acuerdo con el escenógrafo, se establece una maqueta de los decorados que deben servir de marco a la obra; "de marco", porque lo mismo que un marco, no deben nunca, por su riqueza o su mal gusto, dañar la pintura que lo rodea; lo mismo un decorado no debe sofocar, o no estar en relación con la obra a la cual debe servir. En primer lugar está la obra que se debe representar. Hay que vestirla como a una mujer hermosa, con gusto, pero con buen gusto, es decir lo más sencillamente posible, sin recargarla de detalles que dañen su belleza o la hagan parecer ridícula.

Viene en seguida la selección de los actores. El director debe seleccionar sus intérpretes minuciosamente. Es indispensable que cada actor esté en su sitio, es decir, que sea exactamente el indicado para encarnar el personaje que tiene que representar. Ciertos actores son excelentes en un papel y valen poco o nada en otros. Hay actores que pueden llevar el primer papel de una obra y otros que sólo pueden representar papeles secundarios. Me decía Moreau: Yo conocí, en París, un gran actor que era incapaz de interpretar el papel principal de una obra, pero que estaba magnífico en los papeles que tenían una o dos escenas importantes.

El actor debe tener lo que los franceses llaman la presence en scene, es decir, la proyección, o sea, que debe compartir su personalidad con el público. Seguiré con el tema.