FICHA TÉCNICA



Título obra Urge amante en buen estado

Autoría Ernest Feydeau

Dirección Raúl Zenteno

Elenco Gloria Santacruz y Polo Ortín

Espacios teatrales Teatro Alarcón

Referencia Armando de Maria y Campos, “Un Vodevil de Feydeau”, en El Heraldo de México, 9 agosto 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   9 de agosto de 1967

Columna Escenarios

Un Vodevil de Feydeau

Armando de Maria y Campos

En esta etapa de vodeviles que venimos padeciendo disfrutando, según se mire, como consecuencia de una abstinencia de este género, veremos piezas ad hoc de distintas épocas y de diversas etapas.

Hemos de confesar que hay en el género piezas magníficas de ingenio y fantasía, desde que tomo forma de espectáculo teatral que aspiraba a disputar y obtener la preferencia del público.

En el Teatro Alarcón, de un hotel, el director especializado en este género, Raúl Zenteno, presenta uno de los mejores que se puedan disfrutar. Por cierto que el autor de esta pieza, a la que también se le adaptó el nombre, no se dedicó de preferencia a escribir vodeviles. Ernest Feydeau (1821-1873) fue fundamentalmente novelista y solo de manera accidental intentó el teatro con indudable acierto, inclinándose por este género que tanto se presta para plantear situaciones y confusiones. En esto, Feydeau fue un maestro.

La acción parte de la confusión en una agencia de colocaciones, y sólo así se explica el titulo ambiguo de Urge amante en buen estado. La primera confusión arranca de que se supone de que la agencia de colocaciones es una agencia matrimonial. El tejer y destejer las situaciones y las confusiones que sufren quienes acuden a ella en busca de lazos matrimoniales es tremenda y divertida.

Para una pieza de esta finura teatral es preciso encontrar los intérpretes que sean capaces de llevar al público la sensación de que lo que está ocurriendo en escena, no es verdad ni mentira, simplemente confusión de situaciones.

México goza de una bien probada tradición de representar este género que, como todos, tiene sus alzas y sus bajas. Feydeau dividió su pieza en tres actos, lo que le da oportunidad de moverse con libertad en tres escenarios distintos. La interpretación es muy estimable por parte de las tres parejas que contribuyen al enredo. Citemos en primer término a la protagonista Gloria Santacruz y al excelente cómico que es Polo Ortín. La dirección de Zenteno es movida y, digamos, nerviosa, para señalar su agilidad.