FICHA TÉCNICA



Título obra Los orígenes del hombre

Autoría Eduardo Rodríguez Solís

Dirección Héctor Azar

Elenco Claudia del Río, Alfredo Varela, Sigfrido Aguilar, Cuauhtemoc Olmedo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Sobre los orígenes del hombre”, en El Heraldo de México, 3 agosto 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   3 de agosto de 1967

Columna Escenarios

Sobre Los orígenes del hombre

Armando de Maria y Campos

Es evidente que existe un estado de ánimo entre los autores jóvenes que desean expresar a través del teatro nuevas formas que satisfagan su inquietud y su sentido de protesta por el rumbo que toman las cosas en el mundo.

Eduardo Rodríguez Solís es uno de los nuevos autores que vienen pugnando por encontrar elementos que le permitan crear un mundo nuevo. Su obra Los orígenes del hombre es una gallarda muestra de su talento, ya probado en otras manifestaciones de esta índole.

El hombre, desde sus orígenes, es un inconforme. Se ha tenido que ir haciendo poco a poco desde los remotos tiempos de la manzana, roída por las hormigas que vienen a ser propiamente los orígenes del hombre.

Eduardo Rodríguez Solís, premiado con el galardón C en el Festival de Primavera del INBA, expresa con meridiana claridad la angustia del hombre por encontrar un mundo mejor, más comprensivo, más humano y más real y verdadero.

Su obra se encauza por senderos nuevos que la llevan a encontrar una justificación de una realidad que el hombre a través de su permanencia en la tierra siente que se encuentra en el centro de un caos, del que trata de salir. El autor echa mano de todos los recursos posibles para dar al espectador una cabal visión del estado en que se encuentra el hombre en esta época que es un laberinto de conflictos. Lo logra plenamente y su obra queda como ejemplo a los nuevos autores que sientan la inquietud palpitante del momento en que se vive en el amplio mapa de la producción teatral universal.

De este evento dramático surgirán con luz propia autores, actores y escenógrafos. El cronista se congratula de que gracias a la visión de un dirigente comprensivo, como lo es Héctor Azar, se intenten y se logren estos avances para dotar al teatro mexicano de la vitalidad que tiene en otros puntos del mundo teatral.

Sobresale en la actuación la magnífica interpretación de Claudia del Río, quien posee el tesoro de una voz dramática que sabe manejar con discreción. Lo mismo podemos decir de Alfredo Varela, Sigfrido Aguilar, Cuauhtémoc Olmedo en los papeles principales.