FICHA TÉCNICA



Título obra Viaje de un largo día hacia la noche

Autoría Eugenio O'Neill

Dirección Xavier Rojas

Elenco Augusto Benedico, Isabel Corona, Sergio Jurado, Héctor Bonilla

Referencia Armando de Maria y Campos, “Viaje de un largo día hacia la noche”, en El Heraldo de México, 28 julio 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   28 de julio de 1967

Columna Escenarios

Viaje de un largo día hacia la noche

Armando de Maria y Campos

Hay que volver a los clásicos. Los clásicos son los que forman la historia de la humanidad en cualquiera de sus épocas. Lo clásico no es lo antiguo. Lo antiguo pasa y lo clásico queda luminoso marcando y fijando diversas épocas de manera definitiva.

En la dramática universal hay clásicos de diversas épocas. El clásico de este tiempo es, sin duda, Eugenio O'Neill, porque sus obras, su teatro todo que intentó en todos sus aspectos, fija en todas sus modalidades la angustia de su tiempo y la desesperación dramática de quienes lo vivieron.

En la obra de todo autor hay algo de su propia vida. O'Neill quiso escribir precisamente la historia de su vida y de su familia en Viaje de un largo día hacia la noche. La vida no es otra cosa que un día largo hacia el morir. O'Neill sintió el pudor de su vida y sus familiares y escribió una obra que contiene todos los días de la vida de su familia, su padre beodo y avaro por el recuerdo de una niñez atormentada; su madre buena, pero drogadicta; su hermano mayor disipado e irresponsable, y él mismo con taras de salud.

O'Neill llegó a dominar la técnica de la construcción teatral, y por esto pudo llevar a un solo día la trágica historia de una parte de su vida, sin que la exposición de estos hechos deje en el espectador otra sensación que no sea la de la fatalidad inexorable.

Aparecen en la obra de O'Neill sus tres familiares viviendo con él ese largo día. Los reproduce con veracidad estrujante y da ocasión a que los actores animen personajes de la vida real en forma extraordinaria. Al espectador no le queda duda: así vivieron los Thyrone y así quedarán como arquetipos de una época. Por eso O'Neill es un clásico.

Augusto Benedico está en su sitio de gran actor; Isabel Corona, la madre, gran temperamento, lo pone al servicio del personaje. Sergio Jurado, actor ya maduro, logra una gran actuación y no desmerece al lado de estas realidades escénicas la tarea de Héctor Bonilla, de emotivo temperamento. Recomendamos al lector esta pieza que, dirigida por Xavier Rojas, se resuelve en un espectáculo de la más pura y eficaz categoría.