FICHA TÉCNICA



Notas El autor expone los aspectos de la acción dramática

Referencia Armando de Maria y Campos, “Cronista y predicador”, en El Heraldo de México, 23 julio 1967, p. 3.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   23 de julio de 1967

Columna Escenarios

Cronista y predicador

Armando de Maria y Campos

Conviene saber, joven discípulo, las principales cualidades de la acción dramática; son verosimilitud, integridad e interés.

Habrá unidad en el drama si el argumento es uno solo, realizándolo todas las partes secundarias. Esto ocurre con toda la producción teatral.

Los preceptistas de la escuela clásica exigen en todo drama las tres unidades de acción, tiempo y lugar. La acción nace de que haya un tema único. La de tiempo, que la duración entre el principio y el fin sea, a lo más, de veinticuatro horas.

Ninguna escuela literaria ha negado jamás la necesidad de la unidad de acción; pero respecto a las unidades de tiempo y lugar, los dramaturgos del siglo XVII y los románticos las negaron, y en sus obras, sin perder la unidad de acción, cambiaron numerosas veces –una por acto– el lugar, e hicieron transcurrir, entre jornada y jornada, horas, días, meses e inclusive años.

La integridad de la acción dramática consiste en que no tenga ni más ni menos partes que las que deba tener, y exige que haya en cada drama exposición, nudo y desenlace.

La exposición es aquella parte del drama en la que se entera al espectador de todos los precedentes necesarios para la inteligencia del argumento.

Nudo o trama es la parte en que se desarrolla y complica la acción por la animada lucha de las pasiones y por los obstáculos que hay que vencer, conduciéndola o precipitándola con interés y movimiento siempre crecientes hasta llegar a su término, lo cual se logra mediante las peripecias.

Se llaman peripecias a los repentinos cambios de situación que sufren los personajes.

Desenlace es la parte en que llega la acción a su complemento.