FICHA TÉCNICA



Título obra Qué hago con las tres

Autoría Paul van Stallen

Notas de autoría Víctor Moya/ adaptación

Dirección Eleazar Canale

Elenco Marta Elena Cervantes, Norma Lazareno, Manuel "Loco" Valdés, Roberto Ramírez Garza El boticario

Espacios teatrales Teatro Once de Julio

Referencia Armando de Maria y Campos, “Qué hago con las tres, en el Once de Julio”, en El Heraldo de México, 20 julio 1967, p. 2.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   20 de julio de 1967

Columna Escenarios

Qué hago con las tres, en el Once de Julio

Armando de Maria y Campos

Don Eleazar Canale vela las armas del vodevil francés con un celo nunca igualado. Cada año, desde hace varias décadas, nos viene regalando con un vodevil europeo, con la circunstancia de que sabe adobarlo con lugares y chistes de oportunidad nuestro, con lo que resultan remozados, casi de actualidad.

El que ahora nos presenta en el teatro once de Julio, con el título de Qué hago con las tres, es de autor contemporáneo y su estreno data de hace diez años, con lo que las situaciones y las peripecias adquieren una categoría de actualidad de que carecen otras piezas de esta índole.

El vodevil no es una flor de invernadero, es una rosa fresca sobre el pecho de las grandes metrópolis. Algunos lo rebajan hasta lo ínfimo y eso le ha creado mal ambiente. Flor de ingenio debe sostenerse en escena únicamente por su gracia y la novedad de sus situaciones, que nunca rompen los límites del buen gusto. Están a punto de suceder cosas tremendas y de pronto todo se desvanece como un suspiro gracias a una situación o a una frase. Por supuesto, el vodevil ha sufrido transformaciones, pero es un espectáculo digno.

En el que ahora nos ocupa, un soltero inverosímil juega con tres muchachas, con dos de las cuales intenta casarse. La otra es una doncella de servir. Con estos personajes, entre ellos el "Loco" Valdés, maestro en crear tipos absurdos, el autor Paul van Stallen entretiene al público hora y media, dejándolo satisfecho. La adaptación de Víctor Moya está muy bien lograda; él es director a la vez.

La interpretación de las señoritas Marta Elena Cervantes y Norma Lazareno, muy brillante. Tienen las dos chicas lo que precisa un buen vodevil y prestan su gracia y encanto para que las situaciones aparezcan lógicas, no obstante la presencia del famoso "Loco" Valdez. Los actores, Valdez, el "Boticario" y Trosky, cumplen con oficio y así el resultado es un espectáculo amable, divertido e inocentón, alejado del morbo de que quisieron saturarlo otros directores ansiosos de que la ventana de la taquilla permanezca abierta.