FICHA TÉCNICA



Notas Sucesos teatrales nacionales e internacionales

Referencia Armando de Maria y Campos, “Enrique Rambal o veinte años después. Una ojeada a la escena distante”, en Novedades, 20 marzo 1951.




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Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Enrique Rambal o veinte años después. Una ojeada a la escena distante

Armando de Maria y Campos

En el Certamen de Avignon se ha estrenado una nueva tragedia de Thierry Maulnier, titulada Le profanateur. "Es la aventura –según cuenta el crítico Jean Mauduit– de un hombre que provoca a Dios en combate singular, lo golpea y, para terminar, se libra a los mayores improperios. No tan sólo por orgullo desmedido ni por inaptitud para el amor, sino para saborear un gusto de la libertad tan áspera y tan devoradora, que no tiene otra fuente que la de destruir para mejor afirmarse. Ello ocurre en Mantua y en el siglo XIII. El mérito de Maulnier es haber sabido, entre diversos problemas que la reclamaban, mantener la indispensable jerarquía. Su gran originalidad; ha conseguido crear un héroe de tragedia que es, del principio al fin, espectador de su propio drama, en posición de alerta".

En un teatro de Falmouth, Massachussets, se ha estrenado la comedia Traveler's joy (La alegría de un viajero) original de Arthur McRae e interpretada por Gertrude Lawrence. La crítica celebra la farsa del autor británico que presenta a un grupo de ingleses perdidos en Suecia, cuando se les termina el dinero que se permite sacar de Gran Bretaña a los turistas. Un matrimonio separado se encuentra en ese aprieto, y cada uno de los cónyuges, suponiendo que el otro tiene dinero, intenta hacer las paces y reanudar la vida en común. La crítica lamenta que el tema, que es excelente y divertidísimo, termine rápidamente y sin sentirlo. "En realidad, dice un comentarista, la obra acaba como si un ciclón amenazara a Estocolmo y todos los artistas tuvieran que huir".

Con motivo de representarse en un teatro de París El guardia de la tumba de Kafka, se ha recordado que, en cierta ocasión, se le preguntó al autor de El proceso por qué sus obras eran tan sombrías y si, en verdad, hallaba la vida tan espantosa. "Cuando me pongo las galas negras –respondió Kafka– no es porque el sol sea ni más hermoso ni mejor, sino porque mis ojos están enfermos".

En la colección Cahiers Verts, de París, se han publicado algunas notas inéditas de Balzac y entre éstas se halla el principio de una novela que Balzac tuvo la intención de escribir sobre la vida de los actores. "Es difícil –dice–, para no decir imposible, reírse de un hombre continuamente y estimarlo; respetar por la mañana a la mujer que por la noche mostrará sus piernas y algo más, si puede, a la luz de las candilejas... Debe decirse que el arte y la sociedad pierden, tanto uno como la otra, en la pretendida moralidad que amenaza invadir el mundo del teatro. Las actrices no podrán ser jamás honorables burguesas, ni abdicarán de las realezas de su intimidad, las extravagancias de su lujo y los placeres que las hacen objeto de tantas envidias. Esos ídolos, para los cuales construían templos, serán las cuarteronas de las buenas y las malas costumbres". Un crítico literario, al comentar estas palabras, dice: "Cuando François Mauriac ríe viendo las piernas de Madeleine Renaud al interpretar ésta On purge bebé, no priva a hombre, tan competente sobre la virtud, en respetar profundamente a la señora Renaud".

Mistinguette también va a publicar sus memorias a instancias de un editor francés. Según cuenta una revista parisiense, la artista halló a Maurice Chevalier en un establecimiento nocturno de la Costa Azul y, al saludarse. Mistinguette le dijo: "Voy a tener que rectificar muchas de las cosas que has dicho en tus Memorias. Me parece que no me has concedido el lugar que merecía en tus recuerdos. Bien sabes que fui yo quien te dio la oportunidad de llegar a donde has llegado. Hablaré de los recuerdos que deberíamos haber tenido en común. Claro que lo mejor sería, ya que ahora eres un gran escritor, que yo dictara y tú escribieras..."

Después de 20 años de ausencia, Enrique Rambal ha vuelto a México con su Compañía de Grandes Espectáculos, y se ha presentado con Miguel Strogoff, folletín escénico pero –para muestra basta un botón– parece que vuelve de más lejos: de hace cien años, lo menos. La sorpresa es que encuentra otro público. Ni obra, ni actores, ni evoluciones, ni efectos escénicos, van de acuerdo con lo que –en México, por lo menos– se entiende por buen teatro. El problema de Rambal en México no es, sin embargo, de obras o de actores, sino de público, que éste pueda pagar el alto costo de la butaca –$12.00–, y de que, si puede hacerlo, sea lo bastante numeroso que permita el sostenimiento de las elevadas nóminas de un espectáculo tan caro, y tan barato a la vez.