FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta el desarrollo de la pantomima y los mimodramas en Grecia y Roma

Referencia Armando de Maria y Campos, “La pantomima”, en El Heraldo de México, 6 julio 1967, p. 7.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   6 de julio de 1967

Columna Escenarios

La pantomima

Armando de Maria y Campos

Según Plutarco, la danza pantomima estaba compuesta de tres partes: el paso o la marcha, viva representación de una acción o de una pasión; la figura o actitud escultural, que adopta el bailarín al terminar la marcha o el paso; y la demostración con el gesto de sus ideas satíricas, amorosas, burlescas, trágicas, etc. Para muchos eruditos modernos, entre ellos Ch. Magnin, los pantomimos se servían, además del gesto, de un alfabeto digital sumamente fácil de traducir a los espectadores.

Las obras escritas para los pantomimos, llamadas mimodramas, eran representadas por un solo actor, que desempeñaba todos los papeles de la obra, apareciendo y desapareciendo de la escena y cambiándose rápidamente las máscaras.

No siempre fueron mudos los mimodramas. Durante mucho tiempo admitieron el canticum, que era entonado por un corifeo en la orquesta o por el coro desde el pulpitum. El juego de las pantomimas era acompañado por una música de flautas, con la adición, a veces, de siringas y de címbalos. Más tarde fueron agregados al salterio, el arpa siria y los crótalos.

Algunos poetas famosos escribieron especialmente las cánticas para las pantomimas. Filón, según recuerda Séneca, compuso tragedias para los pantomimos. Estacio vendió su tragedia Agave al pantomimo París. Pero la mayor parte de aquellos ballets o pantomimas no eran otra cosa que las tragedias griegas y latinas reformadas y privadas de sus diálogos.

También fueron logradas pantomimas de las obras de los poetas épicos Homero, Hesiodo Virgilio... Las metamorfosis de Ovidio, fueron como una cantera inagotable del género. Normalmente, las cánticas estaban escritas en griego, por lo que se hacía indispensable –no en Roma, pero sí en las provincias– el empleo de un traductor-anunciador escénico –enunciator ab scaena graeca–. Cuando las cánticas fueron suprimidas, el anunciador fue el encargado de contar al público los incidentes y el tema de la pantomima.