FICHA TÉCNICA



Título obra La noche de los asesinos

Autoría José Triana

Dirección Juan José Gurrola

Elenco Beatriz Sheridan, Marta Verduzco, Roberto Dumont

Escenografía José Luis Cuevas

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Armando de Maria y Campos, “La noche de los asesinos, en el Xola”, en El Heraldo de México, 1 julio 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   1 de julio de 1967

Columna Escenarios

La noche de los asesinos, en el Xola

Armando de Maria y Campos

Está bien la rebeldía, porque de la rebeldía se puede esperar todo. Quien no es rebelde no tiene derecho a una vida mejor. La rebeldía es madre de todas las conquistas humanas y por extensión de los beneficios que de ella obtiene el hombre. Ser conforme equivale a abandonarse a la corriente y las corrientes se pierden o lejos, en el mar, se vuelven charcos putrefactos.

Bien está ser rebelde pero, aunque parezca paradójico, con sistema, para que las rebeldías y en su caso las rebeliones sean útiles a quienes las provocan es indispensable que sean justificadas.

Tiene razón la juventud en enjuiciar a quiénes van delante de ella como guía, como faro, como luz. Porque la juventud observa y estudia los fenómenos sociales con objetividad puede darse cuenta, hasta por instinto, de que marcha mal conducida. Los pueblos jóvenes tienen el derecho de enjuiciar a los gobiernos caducos si se dan cuenta de que los llevan por mal camino. El tema de la rebeldía siempre es grato a todos, y es frecuente la rebeldía hasta con los padres, sin contar las cosas mínimas que en el fondo pueden ser motivo de cambio de sistemas fundamentales.

Por eso el público sigue con interés la representación de la obra de José Triana La noche de los asesinos primer premio en el II Festival de Teatro de Cámara de Colombia y primer premio en el VI Festival de Teatro Latinoamericano.

El tema de esta obra es fuerte y estremecedor y llega al espectador en impacto directo, porque escarba en las raíces de la vida familiar. Triana nos presenta un cuadro de rebeldía de hijos contra padres. Por intuición y por necesidad los hijos se dan cuenta de que las cosas marchan mal y que hay que modificarlas, rectificándolas drásticamente.

La obra de Triana interesó a cierto sector de público que sigue con atención las rebeldías de los autores jóvenes nuevos, rebeldes en lo íntimo y siempre creyéndose capaces de arreglar el mundo.

Intervienen en la representación de La noche de los asesinos actores jóvenes, como es indispensable para un teatro de novedades.

En primer término Beatriz Sheridan, a la que le hemos visto tan excelentes creaciones de todo género. Es una actriz formada y con un amplio porvenir. Marta Verduzco una de las más recientes revelaciones y de la cual ya ha dado tantas pruebas al teatro con ambiciones, y Roberto Dumont, cuyas facultades dependen de su amor al teatro, que él sea su propio estímulo.

La dirección de Gurrola, audaz y sorpresiva. Es es un director rebelde y no pierde ocasión de demostrar su rebeldía. Entre los cuatro logran un conjunto armonioso porque tanto director como actores se identifican.

La escenografía de José Luis Cuevas es, como la obra lo pide, convencional.