FICHA TÉCNICA



Título obra Los signos del zodiaco

Autoría Sergio Magaña

Dirección Salvador Novo

Escenografía Julio Prieto

Grupos y compañías Alumnos dela Escuela Dramática del INBA

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Notas Anécdota de la asistencia del presidente Miguel Alemán a una función de Los signos del zodiaco y sucesos teatrales nacionales e internacionales

Referencia Armando de Maria y Campos, “El presidente Alemán asiste a la representación de Los signos del zodiaco. Otras noticias”, en Novedades, 18 marzo 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El presidente Alemán asiste a la representación de Los signos del zodiaco. Otras noticias

Armando de Maria y Campos

Nada enturbia la calma "chicha" por que atraviesa la vida teatral mexicana. Pocos años se ha visto tan deprimida. En cambio, allá lejos, "detrás de las montañas" y al otro lado del mar, cuántas cosas pasan por esos escenarios. Conformémonos con el bien lejano, y registremos un suceso que no debe perderse.

¿Recuerda el lector la ola de protestas que entre la crítica mexicana levantó el lenguaje procaz para unos, "directo" para otros, de Nacida ayer, cuando fue representada en nuestra Sala Latino Americana? Pues... la versión cinematográfica de esta comedia no puede exhibirse en Inglaterra, ni en ningún país del Commonwealth debido al diálogo. "Está tan lleno de palabras localistas y de términos de slang, que el público inglés no lo entendería –dice un crítico londinense–. Existe un diálogo local y un diálogo universal. Estos juegos de palabras domésticos no pueden interesar al público de otros países". El director George Cukor, ha anunciado, en vista de ello, que hará un doblaje especial en el cual los actores norteamericanos hablarán "correctamente el inglés".

El miércoles último –14 de marzo, para ser más exactos–, el licenciado don Miguel Alemán, presidente de la República, asistió a una representación de Los signos del zodiaco de Sergio Magaña, al Bellas Artes. Le acompañaron el secretario de Hacienda, licenciado don Ramón Beteta, y el de Educación Pública, licenciado don Manuel Gual Vidal. Esperaban al presidente al pie del elevador, en el piso bajo, el director y el subdirector del INBA, Carlos Chávez y Fernando Gamboa, respectivamente. Pero el licenciado Alemán los dejó plantados, claro que porque no sabía que le esperaban por aquel rumbo del palacio de mármol. El presidente y sus ministros entraron, como el público en general, por la puerta común y corriente.

Le gustó mucho al licenciado Alemán la obra de Magaña, cuya representación siguió con interés, celebrando todas las escenas. "En la vida de la Casarín hay un drama comprimido", dijo. Y agregó: "¡Qué fecundidad la de este muchacho; en su obra hay tema para varias comedias". Le fue presentado Magaña, y éste le dijo al presidente, ganado por la confianza que inspira el licenciado Alemán: "Yo conocí a usted hace tiempo... ¡cuando le iba a cobrar, a nombre de mi hermano, las letras de un auto!" El licenciado Alemán recordó, que en efecto, hace varios años, un jovenzuelo, que ahora es el autor de Los signos del zodiaco le cobraba los abonos, pagaderos en letras, de un modesto auto comprado a plazos, y recordó todos los detalles de la operación, y cómo en ese auto, una noche que lo manejaba el extinto senador Ramos Millán, atropellaron por accidente a un hombre en alguna carretera, volcándose y saliendo el licenciado Alemán con la rodilla izquierda fracturada: "Usted debe tener ahora unos veintiséis años –comentó el señor presidente, dirigiéndose a Magaña–, porque estos hechos que ahora me recuerda, sucedieron hace catorce años, y usted no tendría más de doce..." "Esta es la edad justa que tengo, señor presidente", confirmó Magaña.

Al enterarse de que la que presenciaba sería una de las últimas representaciones de Los signos, el licenciado Alemán lamentó que por compromisos contraídos por el INBA, se retirara de la escena la pieza de Magaña, que tanto le interesaba. "¡Es lástima, precisamente ahora que empezamos a enorgullecernos de contar con un teatro tan nuestro!" Y aventuró: "¿No podría conseguirse otro teatro? En un local más pequeño luciría mucho". Se mencionó el teatro Arbeu, y el licenciado Alemán le pareció excelente la idea expuesta por Novo y Gamboa.

Durante un intermedio, los actores del INBA le hicieron llegar al licenciado Alemán su deseo de cantarle el Himno Nacional, pero "con disco". El señor presidente aceptó la idea, y, al final de Los signos, a "cortina corrida", la Mecatona y la Casarín, las hermanas Braun y la "portera" –¡la calavera catrina de Posada!– y toda la vecindad de Los signos, le cantaron emocionados, con fondo musical grabado, las estrofas, de Bocanegra y Nunó, que coreó entusiasmado y conmovido el público habitual a estas representaciones, que, naturalmente, ignoró hasta última hora la presencia en el teatro del primer magistrado.

Concluida la representación, Chávez y Gamboa llevaron al licenciado Alemán a visitar las exposiciones de pintura y de escultura que, en espera del ilustre visitante, permanecían abiertas. Mientras tanto, el público aguardaba en el amplio hall que el licenciado Alemán y sus ministros reaparecieran, les formó cordial y respetuosa valla, y vitoreó discreto y espontáneo al primer ciudadano.

La actriz María Tereza Montoya está a punto de vender su residencia de San Ángel para, con el producto de la venta, acelerar la construcción de un teatro de su nombre y propiedad en Monterrey. Una vez que se realice la operación, María Tereza se trasladará a la ciudad reinera a vigilar las obras materiales de este nuevo coliseo y a estudiar las obras que habrá de presentar durante la próxima temporada en "su teatro", en el que piensa actuar la mayor parte de los años –los más maduros de su arte– que dice aún le quedan como actriz, y que esperamos sean muchos.

Yo les aconsejaría a los nuevos críticos: ¿Te crees un buen crítico por haber descubierto defectos en una obra, al parecer, perfecta? Lo serás más excelente al descubrir valores en aquella otra obra defectuosa, al parecer.