FICHA TÉCNICA



Título obra La Buena Sopa

Autoría Felicien Marceau

Dirección Barsacq

Elenco Francois Perier

Escenografía Daydé

Referencia Armando de Maria y Campos, “Persiguiendo la actualidad”, en El Heraldo de México, 20 junio 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   20 de junio de 1967

Columna Escenarios

Persiguiendo la actualidad

Armando de Maria y Campos

El cronista se encuentra desorientado por falta de novedades legítimas que ofrecer a sus lectores, y se ve precisado a volver el rostro en busca de una actualidad que tarde o temprano llegará a México, gran capital del teatro, en donde se dan cita las mejores atracciones.

En París, el conocido comediógrafo Felicien Marceau ha sido presentado recientemente. De Marceau conocemos en México El Huevo y desconocemos La Buena Sopa, su otra obra famosa. Los corresponsales de teatro le dan preferencia a La Buena Sopa y nosotros aprovechamos sus informaciones, seguros de que muy pronto las daremos propias.

Se trata de una comedia satírica, cuya temática es el juego entre la mentira y la verdad. No hay truco ni engaño en esto; hablamos con la verdad en la mano y esperamos hablar pronto con nuestra propia verdad.

Su protagonista, Bernard, es un hombre honrado y normal, con un solo defecto: cuando habla miente, aun sin necesidad, gratuitamente. Como la vida normal es algo prosaica y sin demasiados alicientes, Bernard se ocupa de embellecerla, en transformar la realidad, rodeándola de las más extrañas fantasías. A esto, como es lógico, le ayuda de inmejorable manera su vicio de la mentira.

Bernard es una especie de nuevo Tartarín, que se cree sus propias mentiras. Pero esto trae un grave problema con su amante, Gisele, perpetuamente desconcertada por el juego mentira-verdad de su pareja. Pero, de repente, el Destino –otro personaje– pierde la paciencia y decide que las frases de Bernard tendrán la realidad que su sentido literal indique. Gisele se desdobla en dos personajes, y Bernard está siempre "físicamente pegado" a una de las dos alternativamente.

El hallazgo escénico –Gisele es interpretada por dos hermanas gemelas– no se aparta de lo ya tradicional en este tipo de teatro. De entre los espectáculos conocidos como "boulevardiers" –comedia picante– Marceau intenta marcar un tono de dignidad, de cierta intencionalidad moralizante y crítica. Pero, pese a ello, sus espectáculos no traspasan la línea de lo comercial. La interpretación de Francois Perier, los decorados de Daydé y la puesta en escena de Barsacq es tal vez lo más destacable de esta función consabida. Parece, pues, que es un buen espectáculo.