FICHA TÉCNICA



Título obra La Vida de Santa María Egipciaca

Notas de autoría Miguel Sabido / adaptación

Dirección Miguel Sabido

Elenco María Douglas, Raúl Quijada, Luis Miranda, Manuel Ojeda, Virgilio Leos y Ernesto Spota

Escenografía Roberto Cirou

Referencia Armando de Maria y Campos, “María Egipciaca, por María Douglas”, en El Heraldo de México, 17 junio 1967, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   17 de junio de 1967

Columna Escenarios

María Egipciaca, por María Douglas

Armando de Maria y Campos

La Compañía de Teatro de la Ciudad de México inicia sus actividades en la Pinacoteca Virreinal con el espectáculo Las Tentaciones de María Egipciaca, de poeta anónimo del siglo XIII. Con el propósito de formar un repertorio inicial, incluye para futuras representaciones Electra, de Sófocles, y Corona de Sombras, de Rodolfo Usigli, como una aportación cultural para la Olimpiada que se celebrará en la ciudad de México el próximo año.

Su director, Miguel Sabido, funda esta compañía "con el afán de lograr una organización que, dentro del más estricto sentido profesional, experimente con nuevas formas de expresión teatral".

La Vida de Santa María Egipciaca es un poema del medievo que Sabido adaptó para la escena. Las tentaciones que sufre esta santa durante 40 años en el desierto, dan motivo para que el director fuera encontrando poetas desde Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita, hasta Héctor Azar y Octavio Paz, que tienen algo que decir sobre la extraordinaria aventura mística de María Egipciaca, y que prestaron su aliento poético para este teatro realmente extraordinario por su calidad e indiscutible originalidad. Poemas medievales y contemporáneos son engarzados como perlas en este espectáculo diferente en su forma, belleza auditiva y plástica.

El Teatro de la Ciudad de México cuenta con la valiosa participación de María Douglas, quien reaparece en la escena después de prolongada ausencia. María retorna para otorgar al público lo excelso de su arte histriónico. En la madurez de su carrera artística se revela de nuevo con luz propia, como la estrella. Su hermosa voz, dotada de ricos matices, vibra o lainuidece con los hermosos poemas que dice y vive, con fina sensibilidad de gran intérprete. Su aliento dramático llena de sonoridad la espaciosa sala conventual, como fino cristal que se rompe con estridente emotividad. María está acompañada de cinco buenos actores. Raúl Quijada, Luis Miranda, Manuel Ojeda, Virgilio Leos y Ernesto Spota, quienes colaboran con ella en la adaptación escénica de Miguel Sabido. Roberto Cirou aporta su talento de artista en los distintos elementos escenográficos que requiere este espectáculo.