FICHA TÉCNICA



Título obra Julio César

Autoría William Shakespeare

Dirección Jebert Darien

Coreografía Héctor Lozano

Referencia Armando de Maria y Campos, “Shakespeare en el Tepeyac, II”, en El Heraldo de México, 13 junio 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   13 de junio de 1967

Columna Escenarios

Shakespeare en el Tepeyac, II

Armando de Maria y Campos

La versión que presenta Jebert Darien de la tragedia Julio César "se ha sintetizado con objeto de llevar al espectador el ritmo requerido por su valor intrínseco. Algunas escenas se han reducido, otras han sido eliminadas por incongruentes y repetidas, salvando de este modo la verticalidad y precisión del contenido". Rogelio Fernández Badillo, quien firma la introducción literaria que aparece en el programa de mano y del cual tomamos su explicación para la actualizacion de Shakespeare, dice también "que nos perdonen los puristas por lo que vamos a decir, pero esta comprobado que hasta Shakespeare se repite".

Jebert Darien dirige a "gente nueva", pero es dificil la empresa porque el texto pierde mucho por la mala diccion o falsa entonación que por razón natural le dan los actores noveles que actúan en la obra.

A excepción de Darien, quien tomó para sí el personaje de Julio César, los demás participantes se muestran todavia inmaduros para una empresa semejante pero, hay que reconocer el entusiasmo con que actúan y esto ya es mucho.

Darien mueve a sus actores, dándole un concepto militarizado a la acción, y los viste en traje de calle actual porque "en última instancia, no se trata de Julio César, únicamente, se intenta dar en escena ese ciclo de poder-ambición-muerte-poder, padecido por nuestros ancestros y que hoy, en estos momentos de crisis, nos angustia a nosotros".

Las tragedias de Shakespeare son eternas, porque sus personajes son símbolo de todas las épocas. Su Julio Cesar existió y existe aún, en nuestro tiempo; Bruto, reivindicador de los pueblos, se hace indispensable. Su mano asesina, como en la tragedia de Shakespeare, es arma salvadora contra los dictadores.

La escenografia de Héctor Lozano, sobria y de buen gusto, facilita a la dirección espacio para el movimiento marcial que quiso darle Jebert Darien a su postura escénica.