FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta datos relevantes de la vida de Pirandello en el marco de las celebraciones de su centenario

Referencia Armando de Maria y Campos, “Centenario de Pirandello, II”, en El Heraldo de México, 7 junio 1967, p. 2.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   7 de junio de 1967

Columna Escenarios

Centenario de Pirandello, II

Armando de Maria y Campos

El próximo 28 del presente se cumple el primer centenario del nacimiento de Pirandello.

El cronista considera oportuno dar a conocer a sus lectores, datos interesantes de la vida de este genial autor, que en 1934, obtuvo el premio Nobel de Literatura.

Nació en Agrigento, Sicilia, –1867–, en medio de una epidemia de cólera. Su padre poseía minas de azufre. El joven Pirandello, reconcentrado, obsesionado por los trágicos paisajes de su tierra, mostró una gran facilidad para los estudios literarios. Estudió en Palermo, Roma y Alemania. Empezó a escribir en sus tiempos de estudiante, sobre todo versos. Su estancia en Alemania le marcó con su influjo del que jamás se desprendería: el de Schopenhauer, cuyo libro El mundo como voluntad y representación devoró el joven italiano, en busca de una base doctrinal para su pesimismo vital.

En 1894 contrajo matrimonio con María Antonieta Portulano, hija de un socio de su padre. Pirandello escribió y publicó algunos cuentos, pero siempre como simple aficionado y, las más de las veces, gratuitamente. Tuvo dos hijos y una hija, pero la felicidad de su hogar se trunco inesperadamente. La quiebra de su padre sumió al joven matrimonio en la miseria. La esposa permaneció varios meses paralizada en el lecho. Al levantarse, había perdido la razón. Unos celos morbosos e incurables la conducían inexorablemente a la locura.

Pirandello se encerró en sí mismo. ¿Qué hacer, en medio de su propio laberinto personal? Escribir. Este fue el principio. En 1915, durante, la Primera Guerra Mundial, su hijo mayor cayo prisionero de los alemanes. Gravemente enfermo, se ofreció su libertad a cambio de tres prisioneros germanos. Pirandello, pese a la cólera de su mujer, rehusó. Su hija intentó suicidarse. Al terminar la guerra, vuelto felizmente su hijo, y arrepentida la muchacha, María Antonieta fue encerrada en una casa de salud. Pirandello era ya un autor conocido. Tres años más tarde, de, la mano de los seis personajes, la fama estallo de manera incontenible.