FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta las ideas de Charles Dullin sobre el autor y el director de escena

Referencia Armando de Maria y Campos, “Evocaciones y testimonios”, en El Heraldo de México, 3 mayo 1967, p. 7.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   3 de mayo de 1967

Columna Escenarios

Evocaciones y testimonios

Armando de Maria y Campos

Louis Jouvet dejó escritos unos testimonios que no debe ignorar la generación actual, destinados a la Biblioteca de Estética, de París.

El actor piensa o escribe. No puede hacerlo al mismo tiempo. Dice que se sienta a la mesa delante del papel que va a representar o del texto que va a dirigir, más desnudo que nunca. Y agrega uno se introduce en un papel, agita el texto, procede con astucia; subrepticiamente uno se substituye y se justifica por las ideas que siguen. Pero si se trata de pensar, de hablar o escribir, el actor queda en medio de la nada. Su naturaleza y evocación consisten en ser vacío y hueco, en hallarse disponible, accesible, como quien dice,vacante. Ya sea que se escuche hablar, o que lea él sus palabras o el texto, está propiamente desorientado.

Y por curiosa ironía, un hombre hecho para hablar, cuya misión es hablar, se encuentra incapacitado de hacerlo por su cuenta. Sólo lo hace por cuenta de otros.

Recuérdenlo bien actores o directores: el arte del hombre de teatro es permanecer en lo humano.

La inmutabilidad del teatro, la inmutabilidad de los sentimientos humanos, de los asuntos, de los temas humanos, son eternos. Decirlo es un lugar común, pero aquí ese lugar comun adquiere una significación, una fuerza y verdad singulares. Por su persistente duración, el teatro clásico encuentra aquí su definición. Cree profundamente que los unicos temas valederos en teatro son los temas permanentes, aquellos que son comunes a todas las generaciones desde que el teatro existe.

Actor o director no debe olvidar a Jouvet cuando afirma: todos los grandes temas del teatro son espiritualistas, y no creo en una obra y en una puesta en escena que no sean concebidas con el sentimiento y el deseo de presentarnos un poco mas que el hombre de cada día, un poco más de lo que nuestros oídos pueden escuchar, un poco más de lo que nuestros ojos pueden ver.