FICHA TÉCNICA



Notas Sobre las representaciones teatrales en la televisión mexicana

Referencia Armando de Maria y Campos, “Talía en televisión. Las primeras representaciones en Londres. Los primeros pasos en la estación XHTV, Canal 4, de México”, en Novedades, 11 marzo 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Talía en televisión. Las primeras representaciones en Londres. Los primeros pasos en la estación XHTV, Canal 4, de México

Armando de Maria y Campos

La televisión es ya espléndida realidad. Oportunamente intentaré la gráfica de su aparición, titubeos y ensayos, hasta llegar a la magnífica realidad presente en Europa, Estados Unidos y México, cuya estación XHTV, canal 4, se enorgullece de ser la primera en la América Latina. No es éste el lugar indicado para señalar sus primeras principales efemérides. Sin embargo, conviene fijar al fecha de su nacimiento oficial: Londres, mayo de 1937, televisando las fiestas de la coronación del rey Jorge VI. Ese mismo año se registra la primera transmisión televisada de una pieza de teatro, 15 de agosto de 1937.

El entonces todavía muy joven George Bernard Shaw –ya se sabe que el genial irlandés jamás fue viejo– intervino, claro, en esta efemérides de teatro televisado desde el estudio televisor de Alexandra Palace, en Londres. La primera obra televisada en el mundo maravilloso de las imágenes y los sonidos creados y producidos a distancia, es la breve pieza How he lied to her husband (Cómo él engañó al esposo de ella) de G.B. Shaw.

Después de ver y escuchar por un receptor telefonovisor una parte de su propia bora, Bernard Shaw se puso a conversar ante la pantalla del estudio con Gerald Cock director de televisión de la British Broadcasting Corporation (BBC). La conversación de estas dos personas y sus imágenes durante la misma, fueron trasmitidas para toda la zona urbana y suburbana de Londres. El anciano, es decir, la apariencia física del escritor, habló con apropiada mímica frente a la cámara y el micrófono, y dijo lo que sigue:

"Aunque a ustedes les aparezca inverosímil, la verdad es que yo, no obstante mi venerable apariencia, soy el autor de esta pequeña y ridícula comedia que acaban de ver y escuchar.

"Se trata de una ocasión muy especial, porque, como autor de comedias, nunca me había encontrado ante esta 'cortina' y acepté presentarme a la vista de ustedes. Mas, como ven, en esta ocasión ustedes no me han llamado. Y no se encuentran en situación de esos infortunados espectadores de los teatros que, como no pueden molestar a todos sus vecinos, se hallan imposibilitados de abandonar su asiento e irse a la calle...

"Ustedes, que me están escuchando, me demuestran con ello que se interesan mucho por esto... Sin embargo, yo mismo estuve a punto de dormirme mientras se trasmitió la comedia..."

La verdad es que la breve alocución de G.B. Shaw después de la primera representación televisada en el mundo no para de ser una humorada. Pero allí queda, como inicial del extraordinario viaje por los aires y las ondas del carro de Tespis en condiciones bien distintas a sus primeras excursiones, cuando Grecia creadora, madre gloriosa de todo arte y de toda belleza, hace de esto más de veinte siglos, inventó el teatro, y Tespis lo difundió, entre bailes y cantos, a bordo de un carro, hasta los más escondidos pueblos del Ática inmortal.

Nosotros, nuestro México querido, tiene ya una breve e interesante historia de teatro por televisión. Cosa curiosa que también un 15 de agosto se difundiera y trasmitiera por primera vez por el aire más puro de América teatro televisado. La estación XHTV, canal 4, trasmitió la breve pieza de Rafael Bernal La carta, no escrita, como la de Shaw, especialmente para este objeto, la noche del 15 de agosto de 1950. La carta había sido compuesta para ser representada por el grupo experimental llamado Cuit Poulet, y fue interpretada por actores aficionados procedentes de grupos experimentales. Cinco días después Talía mexicana volvió a aparecer en la pantallita de los primeros receptores de televisión que disfrutamos, instalados en los aparadores de algunas casas comerciales del primer cuadro del gran México, con otra comedia breve de Bernal: La siembra empieza al alba, de asunto y ambiente mexicanos, aunque no escrita para ser televisada. A partir de esa fecha la XHTV ha venido acogiendo obras de Bernal, alguna de ellas adaptación de sus propias novelas como Un muerto en la tumba, cuyos títulos son los siguientes: El castillo, Camino, Caribal, Estanquillo, Mariachi, Su atento y seguro asesino, Estación, El fin, El ídolo, Valentín de la sierra y Vendidos, la más reciente, el domingo 4 del presente mes. Son piezas breves, con pocos personajes, todavía experimentales de este género nuevo de teatro –ay, tan cerca del mal cine– que indudablemente plantea cautivadores problemas de composición y diálogo, de temas y desarrollo, de espacio, luz y escenografía a los autores y a los numerosos técnicos que en él intervienen y habrán de intervenir en esta nueva actividad cuyas posibilidades para el porvenir son insospechadas, ilimitadas.

Dos veces por semana la XHTV trasmite teatro, y necesariamente ha tenido que recurrir a obras del común y corriente, reduciéndolas cuando es preciso, y a adaptaciones propicias al nuevo género. De Usigli ha trasmitido la breve pieza Vacaciones y su traducción de El oso de Chejov, tantas veces trasmitida por el Teatro del Aire de XEFO, y también Petición de mano, de este mismo autor, traducción de Villaurrutia y Lazo. De Villaurrutia trasmitió Ha llegado el momento, que éste escribiera para el Teatro del Aire, que fue trasmitida por la XEDP en 1939 y por el mismo autor como actor en la XEB en 1945, de María Luz Perea. El estigma de O'Neill, Donde está la cruz de Shaw y Cot. Sumergidos de George Kelly. Si encuentras guarda de Quintín Quintana, Intuición de C.E. Verny. El fanático de H. Hopkins. El contrabandista, según traducción y adaptación de Francisco Zendejas y, la última, Héroes de Shaw –reducida, como todas, a cincuenta minutos–, traducción y arreglo de Zendejas, con el título de El soldado de chocolate, como la opereta de Strauss, que ha dado la vuelta al mundo frívolo.

Los primeros actores de teatro por televisión proceden, en su mayoría, de los grupos experimentales, con la sola excepción de los que abandonan momentáneamente el cine para asomase en la pantallita innumerable: Luis Aragón, Emilio Posadas, Jesús Cervantes, Julio Taboada, Francisco Müller, Adalberto Ramírez, Joaquín Cordero, Ricardo Merino, Aurora Izquierdo, Magda Monzón, Norma Lorena, Beatriz Saavedra, Delia Cruz. Empiezan a aparecer los directores: Rafael Bernal, Enrique Ruelas, los escenógrafos: Avelino Artis Gener, y los técnicos mezcladores de imágenes y sonidos, verdaderos magos del novísimo espectáculo, entre los que destaca Jorge Hurtado. Y, claro, los productores –habría que buscarles otro nombre justo y exacto–, hasta ahora, uno nada más: José Castellot, hijo.