FICHA TÉCNICA



Título obra Platero y yo

Notas de autoría Juan Ramón Jiménez / autor del poema homónimo

Dirección Héctor Azar

Elenco Ignacio Sotelo

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “Platero y yo, en el Bellas Artes”, en El Heraldo de México, 12 abril 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   12 de abril de 1967

Columna Escenarios

Platero y yo, en el Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

Ya lo he dicho en otra ocasión. Teatro lo hay en cualquier momento y todo es teatro si se quiere que lo sea. Ahora se ha llevado al escenario máximo de México la deliciosa farsa de un borriquillo que inspiró uno de los más bellos poemas de la literatura española: Platero y yo.

La inquietud de Héctor Azar no tiene límites. Escenificar Platero y yo es una aventura deliciosa. Platero es un asno que por virtud del genio poético de Juan Ramón Jiménez adquiere la categoría de un personaje teatral. Esto no ocurre con frecuencia. Para que Platero se constituya en personaje de teatro ha sido preciso llegar a muchas modificaciones, creando un narrador y haciendo trotar al dulce animalejo ante la alegre ilusión de los niños, que ven cruzar el escenario a un personaje poco frecuente.

Platero trota por el escenario y los niños se divierten ante tan insólito espectáculo. Por supuesto, Juan Ramón Jiménez no pensó en su borriquillo como personaje de teatro. Ahora actúa y divierte a los niños.

Fue preciso que Héctor Azar hiciera modificaciones y contara con excelentes colaboradores. Aparece un narrador que va explicando los diversos avatares del nuevo personaje teatral. Azar contó con la colaboración de Óscar Ledesma y Joaquín Lanz, y, además le fue preciso el narrador, que ayuda mucho a que los niños entiendan al insólito personaje.

En la época en que Juan Ramón Jiménez escribió las andanzas del borriquillo tenía otro aspecto muy diferente al que se le presenta en el escenario. Eso no importa, porque en el teatro caben todas las licencias. Juan Ramón era un hombre triste y enlutado. De muy distinta forma es presentado en el Bellas Artes. Todo es teatro y Héctor Azar es capaz, por su amor a él, de hacer milagros.

Buena idea la de presentar a un narrador, que lo es Ignacio Sotelo, que rinde eficiente labor.