FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios sobre los subsidios oficiales a la Federación Nacional de Uniones Teatrales y Espectáculos Públicos para sostener temporada del teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “El presidente de la República acuerda un subsidio en favor del teatro de comedia y éste es destinado para asegurar el pago de rentas y energía eléctrica del teatro Ideal. Otras noticias”, en Novedades, 10 marzo 1951.




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Novedades

Columna El Teatro

El presidente de la República acuerda un subsidio en favor del teatro de comedia y éste es destinado para asegurar el pago de rentas y energía eléctrica del teatro Ideal. Otras noticias

Armando de Maria y Campos

El señor presidente de la República ha acordado un nuevo subsidio en favor de las actividades de teatro en México por $100,000.00, según se ha dicho, de los cuales la Federación Nacional de Uniones Teatrales y Espectáculos Públicos ha recibido ya la cantidad de $50,000.00. Según se ha informado, el propósito del licenciado Alemán al otorgar este nuevo y modesto subsidio, ha sido el de proteger las actividades del género de comedia, puesto que los géneros frívolo, de burlesque o vodevil arrevistado cuentan con un público propio que los sostiene –tan trabajosamente, sin embargo, que el Lírico ha tenido que cerrar por quiebra. Como es natural, el señor presidente Alemán no mostró preferencia por determinado local. Sin embargo, la Federación Teatral acordó que el subsidio presidencial será entregado a quien o quienes ocupen el teatro Ideal, con la condición expresa de que se debe preferencia absoluta al pago de la renta del local ($6,000.00 mensuales) y del consumo de energía eléctrica ($1,200.00 aproximadamente). Como el subsidio mensual es de $8,333.33 –los $50,000.00 ya entregados deben alcanzar para seis meses–, quedan un mil ciento treinta y tantos pesos mensuales para presentar con decoro las comedias que subirán a escena y, en general, para "ayudar al sostenimiento de las temporadas de comedias".

El señor Carlos Lavergne, arrendatario del teatro Ideal, está de pláceme, y muy agradecido a la H. Federación Nacional de Uniones Teatrales y Espectáculos Públicos (Federación Teatral).

Otra prueba del interés que el señor presidente Alemán tiene por el mejor desarrollo del teatro en México es su deseo, comunicado al jefe del Departamento Central, de que sea formulado a la brevedad posible un nuevo Reglamento de Teatro para la ciudad de México, de acuerdo con las modalidades que este difícil negocio ha venido sufriendo. Atento a la recomendación presidencial, el jefe del Departamento Central comunicó a la Dirección General de Gobernación del propio Departamento dicha recomendación, ordenándole se dieran los primeros pasos para que se iniciara el estudio de este difícil y complejo Reglamento, en que quedarían protegidos los intereses de actores, trabajadores, empresas y público. El director de Gobernación del Departamento Central, licenciado José Luis Noriega, orador de indudable elocuencia persuasiva, tiene pendiente de trámite este asunto desde el 24 de octubre de 1950.

La crisis teatral que atraviesa México es, en verdad, espantosa. Varios teatros permanecen cerrados. Unos, el Ideal por ejemplo, arrastran una temporada precaria, en espera de... un milagro. Otros –el Tívoli, el Río– mantienen una clientela numerosa a base de espectáculos corrientes y francamente inmorales, sin prevenir al público de esta índole. Algunos –el Follies, el Margo– en virtud de que han logrado formarse una parroquia capaz de sostener sus variados, constantemente renovados desfiles de "variedades", que pueden aún dejarles estimables utilidades. Rambal –que vuelve con su compañía exactamente veinte años después– es el único espectáculo a la vista. Claro que funcionan El Caracol y la sala Molière, aunque con el carácter de "experimentales", y que logran alargar sus "temporaditas" más allá de lo que la lógica supone, pero, ¿qué harían si tuvieran que pagar sueldos a sus actores aficionados? En el Bellas Artes el negocio teatral está protegido, como se sabe, por el Estado. No cuenta, pues, en el balance de la crisis tremenda porque atraviesa actualmente el teatro en México.