FICHA TÉCNICA



Título obra La madre Federico o El baño de las ninfas

Autoría Joaquín Calvo Sotelo

Dirección Rafael Banquells

Elenco Magda Guzmán, Óscar Ortiz de Pinedo

Grupos y compañías David Antón

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Armando de Maria y Campos, “La madre Federico o El baño de las ninfas, en el Teatro de los Insurgentes”, en El Heraldo de México, 10 marzo 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   10 de marzo de 1967

Columna Escenarios

La madre Federico o El baño de las ninfas, en el Teatro de los Insurgentes

Armando de Maria y Campos

Esta comedia de Joaquín Calvo Sotelo, actual presidente de la Sociedad de Autores Españoles, titulada como arriba se indica, es una muestra y modelo de hacer comedias. Muy moderna y muy antigua, su acción se desarrolla en un pueblito español en la época actual, pero hace claras y punzantes alusiones a la guerra fratricida en España, en la que participaron para quebrantar al pueblo español países que se preparaban para la gran guerra mundial de este siglo: Alemania, Italia y Rusia.

Con la habilidad de auténtico maestro del teatro, Calvo Sotelo –que estuvo tan cerca de la tragedia española– se refiere a ella de soslayo. No menciona las tenebrosas maniobras de estos tres países que en aquel tiempo fueron asesinos, y habla de la actualidad española con un claro sentido de la realidad política diciendo lo que en una pieza de franca tesis ideológica no se podría declarar.

Calvo Sotelo lleva la acción a lo íntimo de un modesto convento perdido en un pueblito español, entre monjas que nada saben de política porque viven alejadas de ella, y, sin embargo, sabemos por lo que en el interior de ese conventico ocurre cuál es la realidad política de España. Cómo fueron engañados miles de españoles para luchar contra sus hermanos y cómo entre ellos hubo hombres buenos y sanos. La madre Federico, un anarquista que salvó el convento, es el eje de la acción y un cuadro del Greco descubierto en ese convento el pretexto para que quienes saben escuchar entre palabras, como si se leyeran entre líneas, conozcan la realidad política de España y el crecimiento de una población desconocida de sordomudos, hombres que por conveniencias o intereses no deben oír ni pueden hablar. Se hace una irónica sátira del afán de los Estados Unidos de llevarse lo mejor de cada país con sus dólares. Y nada más debe decir el cronista.

Un elenco de magníficas actrices da vida a los personajes, con la circunstancia de que muchas de ellas han sido primeras figuras en otras ocasiones. El público debe agradecer a la empresa este derroche de figuras que encabeza Magda Guzmán y en el que el excelente actor Óscar Ortiz de Pinedo, sin dejar de ser él mismo, se ciñe a un personaje muy difícil de habitar. Esta pieza constituye el mejor espectáculo del año y cuantos amen de verdad el arte de representar comedias deben gustar de ella. La dirección de Rafael Banquells y la escenografía de David Antón, buenas.