FICHA TÉCNICA



Título obra Secretísimo de alcoba

Autoría Marc Camoletti

Elenco Nadia Haro Oliva, Raúl Ramírez, Alejandro Ciangherotti, padre e hijo, Alonso Castaño

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Referencia Armando de Maria y Campos, “Secretísimo de alcoba en el Teatro Arlequín”, en El Heraldo de México, 4 marzo 1967, pp. 1 y 8.




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Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   4 de marzo de 1967

Columna Escenarios

Secretísimo de alcoba en el Teatro Arlequín

Armando de Maria y Campos

Probablemente nunca sabremos el título de la última comedia estrenada en el teatro Arlequín de la ciudad de México. En realidad el título es lo de menos. Porque lo que pretende es interesar a un público burgués y fácil de contentar que toma el teatro como simple diversión.

Lo que es evidente es que la personalidad de la actriz Nadia Haro Oliva se impone y le da un sello especial, como ha ocurrido desde hace años y le ha permitido a la señora Haro Oliva tener un público propio, que va a admirarla como actriz que domina el oficio, que viste bien y que no pierde oportunidad de lucir su belleza inmarchitable. Se encuentra en lo mejor de su edad como mujer y como actriz y esto le agrada al público que busca un teatro sin mensaje, [p. 8c] únicamente para pasar un par de horas agradables. Hay que reconocer que el propósito se cumple en toda su extensión.

Secretísimo de alcoba, de Marc Camoletti, viene a ser un enredo hábilmente complicado de espías de varios países que buscan para sus gobiernos una cápsula que contiene una arma secreta, capaz de acabar con medio mundo. Intervienen en la farsa, que no viene a ser otra cosa la pieza de Camoletti, hasta ocho personajes que usan toda clase de recursos para lograr que el público pase un rato agradable. Justo es decir que lo logran.

Nadia Haro Oliva, quien tiene la virtud, o el defecto, según la severidad crítica, de no cambiar de personalidad en los personajes que interpreta, viste muy bien y hay que aceptar que se desnuda en escena con habilidad y picardías femeninas. Actúa esta vez rodeada de actores experimentados y responsables que le dan un marco adecuado a su interpretación. La acompaña como primer actor el excelente comediante Raúl Ramírez, en verdad tiene poca ocasión de lucimiento; los también excelentes actores Alejandro Ciangherotti, padre e hijo, y otros que sería largo enumerar, entre los que destaca Alonso Castaño. No hay personajes en esta pieza, sólo tipos. Está muy correctamente presentada.

Es una pieza más, comedia o farsa, que ni quita ni da al teatro en general; se da al público lo que se le ofrece, y éste sale satisfecho. Con esto está "cumplida la misión de actores". El público tiene la palabra acudiendo a las taquillas en espera de otra comedia interpretada por Nadia Haro Oliva, que será más o menos igual que la que acabamos de ver. Así está el teatro... Arlequín.