FICHA TÉCNICA



Título obra Enanos

Autoría Alfonso Pallares

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Narciso Busquets, Carlos Ancira, Lilia Aragón, Sergio Klainer

Espacios teatrales Teatro del OPIC

Referencia Armando de Maria y Campos, “[Enanos, de Alfonso Pallares, en el Teatro del OPIC]”, en El Heraldo de México, 2 marzo 1967, p. 1.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   2 de marzo de 1967

Columna Escenarios

[Enanos, de Alfonso Pallares, en el Teatro del OPIC]”

Armando de Maria y Campos

Un ligero viaje por los jardines de Hipócrates tan fecundo en plantas y frutos me impidió hacer a tiempo el útil viaje a los jardines de Thais. Ya estamos aquí para consagrar nuestra atención a una interesante pieza, presentada en el escenario del OPIC, en el que vuelven a presentarse en desigualdad de circunstancias los tres elementos fundamentales de la representación: autor, actor, director, en ese orden.

Nos hallamos ante la presencia de un gran autor en embrión. Principia a caminar, como los niños; es natural que tenga sus titubeos. Se llama Alfonso Pallares y ya tiene ideas propias. Es natural que a veces falle y otras acierte. El arte del teatro, en cualquiera de sus manifestaciones, es una larga paciencia.

El segundo elemento es el actor. El público advierte el dominio del arte de representar de dos de los mejores actores con que cuenta el teatro en México, capital por ahora del teatro latinoamericano. Narciso Busquets y Carlos Ancira han llegado a ese momento difícil en que se está a unos momentos de la cumbre anhelada, y actúan con la misma serenidad y con la ansiedad de alcanzarla definitivamente. Sus dos interpretaciones son magníficas, dignas de cualquier teatro. Otras dos figuras de interesante presencia y de subyugante esencia intervienen en la obra de Pallares. Aún es prematuro juzgarlas de manera definitiva, porque el teatro tiene muchos y muy variados caminos. Citemos sus nombres y de ellos dependerá su futuro destino teatral: Lilia Aragón y Sergio Klainer, ambos en prometedora juventud.

Con estos elementos el director Alejandro movió la escena con su habilidad característica sin dejar a un lado su fulgurante imaginación que tanto ayuda al texto autoral como a la actuación actoral. Es un buen trabajo el suyo que, como siempre, tiende a dejarse ver pero constante detrás del autor y de los intérpretes. Trabaja para México y le interesan los autores mexicanos jóvenes que sientan las palpitaciones de la vida moderna. No es extraño, pues, que a nombre del OPIC haga un llamado a los nuevos productores del teatro nacional.