FICHA TÉCNICA



Notas El autor comenta las ideas de Charles Dullin sobre el autor y el director de escena

Referencia Armando de Maria y Campos, “Sobre el director y el actor, el segundo Dullin”, en El Heraldo de México, 19 febrero 1967, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   19 de febrero de 1967

Columna Escenarios

Sobre el director y el actor, el segundo Dullin

Armando de Maria y Campos

Esta vez nos hacemos acompañar, en estos comentarios de divulgación del gran actor que fue Charles Dullin. No es mala compañía. Dullin llenó con su recia personalidad una larga etapa del teatro europeo. Director y actor, sus palabras tienen una autoridad indiscutible.

Se olvida con demasiada frecuencia, nos viene a, decir, que el teatro está hecho para el público. Se pueden suprimir las candilejas, los decorados, el atrezo, pero no se suprime al público. Hay que escribir para él. La persona más importante en el teatro es el autor. El actor no puede más que hacer que revivir las invenciones del autor; el director de escena no puede animar otro conjunto que el que ha previsto el autor. Y con su doble autoridad de director y de autor afirma: toda la sustancia procede del autor. Y agrega. Ahora los autores parecen haber perdido el contacto con el teatro, o quizá con el público, han roto la jerarquía de la escena y entregado los destinos del teatro al autor y al director. Son ellos, agrega, los responsable de la excesiva importancia abusiva del director. De este mal ha nacido una fórmula bárbara; la reteatralización del teatro. O, traducida a un idioma más claro; el director enseña a los autores lo que los autores ignoran, o sean, las reglas de la representación teatral. Por supuesto, es opinión suya. Unos estaremos con él, otros no. Y con la autoridad que en su tiempo alcanzó asevera; "Yo pongo todas mis fuerzas al servicio de un arte que amo, el que considera al teatro como un desbordamiento de la imaginación en la vida, que arrastra los seres hacia ellos mismos. Y nuestra época necesita un arte de exaltación, como debió ser la escena griega, que nos consuele de una época difícil, pero rica en evoluciones de todas clases".

¿Verdad, lector, que es alucinante escuchar a los grandes creadores del teatro? Quienes amamos al teatro sabemos que es cosa grave, porque se trata de un misterio. Y lo es doblemente por la reacción del poeta que imagina y por la del actor que encarna. El primer misterio es común a todas las artes; por el segundo vemos que el teatro no es un arte como las demás artes. Nuestro próximo acompañante será Gaston Baty.