FICHA TÉCNICA



Notas Carta de la Agrupación de Críticos de Teatro de México (Francisco Monterde, Director; Antonio Magaña Esquivel, Secretario) dirigida a la opinión pública con motivo de las impugnaciones de personas del medio teatral a los críticos de teatro

Referencia Armando de Maria y Campos, “La Agrupación de Críticos del Teatro de México contesta a gratuitos impugnadores resentidos y vanidosos”, en Novedades, 4 marzo 1951.




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Novedades

Columna El Teatro

La Agrupación de Críticos del Teatro de México contesta a gratuitos impugnadores resentidos y vanidosos

Armando de Maria y Campos

La Agrupación de Críticos de Teatro de México dirigida por el doctor don Francisco Monterde, presidente; don Armando de Maria y Campos, secretario; don Antonio Magaña Esquivel, tesorero, y don Fernando Mota, vocal, se dirige a la opinión pública como sigue:

"Periódicamente, desde hace años, y por boca de personas resentidas, se repite el disco de que no existe en México la crítica de teatro. Esto, dicho por gente que alardea de intelectual y de estar realizando una labor en favor de nuestro país, es el más acabado espejo de incomprensión y desconocimiento, de vanidad e intolerancia, puesto que se olvida una tradición de más de un siglo, y ello siempre coincide con el caso de una obra en la que creen no haber recibido todos los elogios que su autor o sus realizadores piensan merecer por derecho divino. Ante el elogio desmedido, honran, aman, adulan, reconocen a la crítica. Ante la menor objeción, la odian, la insultan o la niegan. Tal es la miseria de la vanidad humana, cuyos ejemplos más recientes son los de Concha Sada, Gómez de la Vega, Gorostiza, Novo, Usigli, y aun los jóvenes Emilio Carballido y Sergio Magaña.

"Sin embargo, a últimas fechas y a propósito de los premios de teatro que discernió esta Agrupación con el proyecto de renovar o despertar el interés público hacia el arte dramático, se ha desatado muy desatentadamente una lluvia menuda de improperios, invectivas e insultos en contra de los críticos en general. Si moviera todo ello el propósito de fijar los términos de una polémica sobre vicios y virtudes del teatro, sus obras y sus gentes, y sus mejores frutos, nuestra Agrupación no intervendría como tal y dejaría en absoluta libertad, como acostumbra, a los que de entre sus miembros quisieran responder personalmente y participar en el debate público. Pero muy al modo demagógico y resentido del mexicano que tanto censuran el señor Usigli y el señor Novo y que, sin embargo, ejemplifican cabalmente, no ha sido propuesta tal polémica, sino que en encuestas y declaraciones escandalosas la cuestión se ha reducido o rebajado a la desorbitada gritería de viejos o actuales resentimientos personales que se agudizan cuando los anhelados premios de teatro de esta Agrupación no favorecieron la vanidad de ellos.

"Esta Agrupación, pues, no tolera las insidiosas afirmaciones del señor Novo cuando habla de 'raquets', confabulaciones, camarillas, complicidades y de 'la aplanadora organizada de los periódicos', que contradicen las muy diversas opiniones que sostienen quienes ejercemos profesionalmente la crítica de teatro. Nuestra Agrupación no tiene por base sino el espíritu corporativo, sin sujeción a ningún criterio determinado. Sus miembros, unidos sólo por el denominador común del mismo oficio, son del todo independientes para expresar su personal criterio artístico, su filiación ideológica o sus ideas religiosas. El pecado de la crítica, si alguno hemos de reconocer, ha sido el mantenerse demasiado benévola, condescendiente, con los grupos de aficionados o estudiantes de teatro. ¿Qué sería de ellos si la crítica empleara severidad al juzgarlos? ¿Qué ha sido de algunos de esos alumnos cuando han pretendido convertirse en profesionales del teatro?

"Esta Agrupación no entrará a polémicas en las que se discutan vanidades; pero no podía dejar pasar en silencio el cúmulo de ofensas, voracidades y resentimientos que se han derramado y denuncian a sus autores. Traten los señores erigidos en críticos de los críticos de entender que la mejor manera de ayudar a México y a las artes, y al teatro en particular, será siempre permitir que cada uno cumpla y se atenga a la parte que le corresponde y que cada quien ocupe su sitio propio. Como en el teatro, precisamente".

Por lo demás –agrego yo por cuenta propia– el teatro sigue su marcha, porque, en realidad, aquí no ha pasado nada...