FICHA TÉCNICA



Título obra Los jóvenes asoleados

Autoría Antonio González Caballero

Elenco Miguel Córcega, Bárbara Gil, Carlos Riquelme, Sofía Álvarez

Espacios teatrales Teatro Reforma

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los jóvenes asoleados, en el Teatro Reforma”, en El Heraldo de México, 5 febrero 1967, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   5 de febrero de 1967

Columna Escenarios

Los jóvenes asoleados, en el Teatro Reforma

Armando de Maria y Campos

El lenguaje teatral parece arbitrario pero siempre es certero. Existe un "caló" para designar las piezas de teatro, que se usa únicamente entre los elementos del mismo. Cuando se dice revista, se entiende que es un espectáculo ya visto y no necesariamente original. Descansa su originalidad en la forma en que se presenta lo ya visto.

No es fácil componer revistas, y, sin embargo, es género que tienta a la mayoría de los autores. Su aparente facilidad es manifiesta dificultad. El autor mexicano A. González Caballero, de Guanajuato, que ha obtenido estimables éxitos como comediógrafo costumbrista, cayó en la tentación de escribir o componer una revista y se lavó las manos de la responsabilidad definiéndola como "fantasía", porque en ella caben todas las audacias e innovaciones. González Caballero ha escrito pues, una fantasía musical titulada Los jóvenes asoleados, en la que, como en un cajón de sastre arrojó hilos de colores. Preferimos a González Caballero como autor costumbrista que como revistero provinciano al que le falta lo fundamental para dominar este género, la fantasía.

Los jóvenes asoleados es una mezcla arbitraria de realidad y fantasía en la que se quiere aprovechar todo cuanto ha venido a enriquecer el género teatral de las revistas. Hibridismo sin éxito dirigido a paladares poco exigentes. Intervienen en la acción personajes mitológicos, del Olimpo marítimo, con otros reales, o míticos como representativos del cine. Abundan las grabaciones y los actores tienen que simular que cantan. Todo esto resta realidad y no aumenta fantasía. La música carece de ese sentido indispensable para las revistas de inmediata popularidad. Las evoluciones coreográficas son elementales. No obstante todo esto no puede negársele al espectáculo de González Caballero frivolidad y amenidad, ni restarle elogios a quienes intervienen de manera destacada, buena voluntad o buen gusto, como la pareja Miguel Córcega y Bárbara Gil. el veterano Carlos Riquelme y la muy experimentada Sofía Álvarez. En la dirección se nota cierto barullo, pero el espectador, que no está obligado a analizar el espectáculo que se le ofrece, para un rato agradable. Con esto basta y, para muchos, sobra.