FICHA TÉCNICA



Notas El autor realiza una semblanza crítica del estilo de Clifford Odets

Referencia Armando de Maria y Campos, “El estilo de Odets”, en El Heraldo de México, 11 diciembre 1966, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   11 de diciembre de 1966

Columna Escenarios

El estilo de Odets

Armando de Maria y Campos

Sus escenas, precipitadas y ruidosas, desfilan con tan vertiginosa rapidez que no dejan impresión alguna, salvo una impresión de precipitación, violencia y brusquedad. Sin comprender la necesidad del diálogo juicioso y del artificio cuidadoso, Odets, impaciente y atrabiliario, abandona las reglas del teatro tradicional. Alguna vez dijo: "Lo esencial es la trama [...] la forma de Pinero es un pecado mortal" [sic]. Por supuesto que algo hay de verdad en esta aseveración, pero Odets debiera saber que la trama es solamente el plan a través del cual los personajes y la acción han de desenvolver con naturalidad hasta llegar a un desenlace lógico, y que en ninguna buena comedia la trama se forja con complicaciones artificiales, sino que las complicaciones deben surgir del personaje.

El diálogo de Odets es vívido y lleno de colorido, y en ello probablemente estriba su mayor mérito, aunque frecuentemente sus personajes se abisman en banalidades dichas con la pedantería del estudiante. Con frecuencia gritan a todo pulmón, pues la mesura en el discurso no se cuenta entre las cualidades de Odets, ni podría ser, ya que más bien escribe de almas primitivas y torturadas en un crisol.

A tal grado pretende Odets mostrarnos que sus personajes son despedazados por la miseria, el materialismo y los males del sistema capitalista, que se olvida de que los individuos de carácter y con un alto sentido de los valores morales, no pueden ser fácilmente vencidos por el medio ambiente. Citemos, por ejemplo, a Joe, el joven violinista de Golden Boy que ambiciona a tal grado la riqueza, la fama y los automóviles de lujo.