FICHA TÉCNICA



Título obra Viento en las ramas del sasafrás

Autoría René de Obaldia

Dirección Fernando Wagner

Elenco Sergio Kleiner, Ángel Pineda

Referencia Armando de Maria y Campos, “La actualidad en el teatro es relativa”, en El Heraldo de México, 10 septiembre 1966, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   10 de septiembre de 1966

Columna Escenarios

La actualidad en el teatro es relativa

Armando de Maria y Campos

La actualidad perdura cuando una obra tiene elementos suficientes para sobrevivir. La actualidad no existe, ni aun en la información periodística, si el contenido de la información o del suceso no lo ameritan: todo queda en el olvido veinticuatro horas después. ¿Qué importa hablar horas después del estreno o representación de una pieza que no va a tener vida larga? Todo evoluciona y adquiere nuevas formas: también la información. Por eso hasta ahora hablamos de la comedia parodial de René de Obaldia que se representa con aire de perdurabilidad en el teatro del Granero.

Se trata de la pieza Viento en las ramas del sasafrás de un autor franco panameño del que a decir verdad carecemos de mayores antecedentes. Su mérito radica en el aire de parodia permanente que mueve sus ramas. La parodia no es otra cosa que el disfraz trivial, plácido y ligero, de una obra literaria de cualquier género. Tiene la parodia gran conexión con lo burlesco, diferenciándose en que mientras éste hace fecundo manantial de chistes la antítesis entre el rango y el lenguaje de sus héroes, la parodia cambia la condición misma de los personajes. Por esto generalmente los autores de parodias cuidan de variar los títulos y dignidades de las personas que en la obra principal existen, convirtiendo, si se trata de asuntos mitológicos, a los dioses en grotescos personajes y a los reyes o caballeros en pelafustanes.

De todo género elevado puede existir parodia. El poema burlesco es una parodia de la epopeya consistiendo su gracia en el contraste que suele presentar lo trivial del asunto con la magnificencia y grandiosidad del estilo y la entonación elevada del metro. En este género es notable la Batrocomiomaquia, o sea guerra entre las ranas y los ratones, falsamente atribuida al gran Homero; Boileau en El Facistol, y Pope en El bucle robado, cultivan el mismo género. En España pueden citarse, entre otras obras dedicadas a parodiar los grandes poemas, La contienda entre don Carnal y doña Cuaresma, del agudo y malicioso Arcipreste de Hita; La Gatomaquia, de Tomé de Burguillos seudónimo de Lope de Vega; La Mosquea, del canónigo D. José de Villaviciosa; y La Asneida, de Cosme de Aldana.

Aristóteles atribuye la invención de la parodia dramática a Hegemón, poeta de la antigua comedia o teatro ateniense, en donde se estaba representando la parodia La Gigantomaquia el día que se tuvo noticia del desastre de Sicilia. Por el mismo tiempo Eurípides parodiaba el canto noveno de la Odisea en su drama satírico El Cíclope, y algo más tarde Aristófanes parodiaba a Eurípides y Esquilo. Por lo que se ve, los antiguos parodiaban el estilo de un escritor determinado o alguna parte importante de una obra.

El autor franco panameño ha realizado una excelente parodia de las películas del oeste norteamericano, ridiculizando, esto es, parodiando personajes clásicos de las películas que ahora son auténticas caricaturas.

La interpretación es correcta de parte de aquellos actores que entienden el sentido humorístico de la parodia, citemos a algunos: Sergio Kleiner y Ángel Pineda. Los demás están grises. El director Fernando Wagner no supo darle aire de parodia al Viento en las ramas del sasafrás.