FICHA TÉCNICA



Título obra Las ingenuas

Autoría Pierre Barrilet y Jean-Pierre Grédy

Notas de autoría Raúl Zenteno / traductor

Espacios teatrales Teatro Principal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Las ingenuas, en el Teatro Principal”, en El Heraldo de México, 27 agosto 1966, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   27 de agosto de 1966

Columna Escenarios

Las ingenuas, en el Teatro Principal

Armando de Maria y Campos

En el teatro en general abundan los engaños en los que con facilidad cae el público, de por sí ingenuo y que no busca otro propósito que el de divertirse. Pero el cronista tiene el deber de aclarar las cosas en defensa del público al que sirve.

Con el título de Las ingenuas se estrenó en dicho Teatro Principal de la ciudad de México una comedia en tres actos cuya acción ocurre en México, en la época actual. Figuran como autores los señores Barillet y Gredy, de los que el cronista no tiene noticia alguna. Además, figura como traductor el señor Raúl Zenteno, que radica en México de varios años a la fecha y que al parecer actúa como director de televisión y que en diversas ocasiones ha ocasionado trastornos a las autoridades municipales. Pero el cronista supone que no hay tal traductor y que más bien se trata de uno de esos engaños, tan frecuentes en el teatro, de que hablamos.

En breves líneas conviene explicar el argumento. Una chica menor de edad escribe una novela con un título audaz. Es hija de un profesor de latín, que no ha tenido fortuna con las novelas que ha enviado a diversas editoriales. La chica logra un éxito resonante con su novela por el título audaz y probablemente por algunas escenas que justifican dicho título. Inmediatamente aparecen los editores que le ofrecen sumas fabulosas por la exclusiva de su novela, directores de televisión y directores de cine. Todo esto ocurre en México de manera tan normal que es difícil que dos autores de origen extranjero entiendan nuestro ambiente. En cambio existe el antecedente del señor Zenteno, que sí lo conoce.

Otro hijo del protagonista, que se apellida Sánchez como el padre de una familia que ha hecho famosa cierta novela, y que es un verdadero chiquillo, envía a la misma editorial que premió la novela de su hermana otra con tema todavía más audaz, de donde resulta que los hijos de Sánchez alcanzan de pronto una popularidad insólita, y resuelven no volver a escribir para la afortunada editorial si ésta no publica una mala novela de su padre. Todo esto huele a engaño, burdo y zafio. El público se divierte, por que aparecen varias jóvenes actrices punto menos que menores de edad en ropas ligeras. No vale la pena mencionar sus nombres, porque tiempo tendrán de hacerse famosas, si además de buenas formas poseen talento. Mencionemos únicamente a los actores responsables que son Pancho Córdoba, Madga Donato y Julio Monteverde. El cronista no se atreve, porque no es su obligación, a denunciar estos hechos. Se limita a relatarlos. Las autoridades del Departamento Central del Distrito Federal tienen la palabra para sancionar a los aventureros de nuestro medio teatral.