FICHA TÉCNICA



Título obra El aprendiz de amante

Autoría Víctor Ruiz Iriarte

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Ideal

Productores Manolo Fábregas

Notas Semblanza de Víctor Ruiz Iriarte con motivo de la representación de su obra El aprendiz de amante

Referencia Armando de Maria y Campos, “Ficha y fechas de un nuevo gran autor español: Víctor Ruiz Iriarte, cuya comedia El aprendiz de amante, se representa en el teatro Ideal”, en Novedades, 11 febrero 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Ficha y fechas de un nuevo gran autor español: Víctor Ruiz Iriarte, cuya comedia El aprendiz de amante, se representa en el teatro Ideal

Armando de Maria y Campos

Manolo Fábregas, que inicia sus actividades empresariales por el principio, que es la formación de un repertorio de obras y de autores, sin seguir modas o modos, ventoleras o "snobismos", atento única y exclusivamente a su carácter de actor, talento de intérprete, figura y temperamento, encontró que la farsa El aprendiz de amante de Víctor Ruiz Iriarte reunía todas las condiciones y cualidades de un personaje de éxito personal y una línea de trabajo a tono con sus planes y la realidad de su empeño artístico y comercial.

Poco, tal vez nada, sabía nuestro público de este nuevo autor español, que, de buenas a primeras, lo sorprende con una comedia fina y alegre, con entraña de farsa, muy bien tramada, y escrita con fresca y tersa sencillez.

¿Quién es Víctor Ruiz Iriarte? Se ha calumniado tanto al nuevo teatro español, o, mejor dicho, a los nuevos autores españoles, de quien es lógico que México confía y espere mucho, que el cronista cree de su deber revelar la "positiva" de este gran autor cuajado, y no, como pudiera suponerse la "negativa" de un principiante adocenado. Esta es la ficha –con algunas fechas– de Víctor Ruiz Iriarte, nuevo y brillante autor de teatro español.

Aunque parezca mentira, desde hace algunos años el nombre de Víctor Ruiz Iriarte se asocia a una serie de estrenos teatrales, cuya importancia para la historia del teatro español, y cuyo interés para el público de nuestra lengua, van siendo cada vez más firmes y decisivos, Víctor Ruiz Iriarte pertenece a la generación más joven de cuantas hoy dedican su afición al arte escénico. Nació en Madrid el 24 de abril de 1912, y estudió el bachillerato en el colegio de los Hermanos Maristas. En su primera juventud siente una gran afición para el dibujo. Intensifica también sus lecturas, que llegan a prohibirle por razones de salud, pero que él no abandona, convirtiéndose en asiduo concurrente a la Biblioteca Nacional madrileña. Su primer trabajo se titula Las mujeres oradoras, y aparece en un semanario literario en 1932. En la página literaria que dirige para El Sol Pedro Mourlane Michelena, publica, dos o tres años después, artículos de crítica de libros, colaboración que se extiende a la revista Ciudad, dirigida por Víctor de la Serna (1934), y a un modesto semanario, Labor. En definitiva, aún es poco lo que publica, pero en cambio, aumenta su producción con muchas comedias, todas ellas inéditas y condenadas después al fuego.

A poco comienza a aparecer su firma al frente de ensayos y artículos, que ven la luz en El Español, Haz, Juventud, Garcilaso, Arte y Hogar y Fantasía. Al mismo tiempo dirige la página teatral de La estafeta literaria, que gobierna Juan Aparicio.

En 1943 estrena su primera producción teatral, Un día de gloria, y desde entonces prosigue cada vez con mayor intensidad, dedicándose al teatro, en una línea ascendente de éxitos, cuyos últimos títulos se ofrecen ya plenos de habilidad, belleza y madurez. En la actualidad mantiene colaboración habitual en los diarios Informaciones, de Madrid, y El Noticiero Universal, de Barcelona.

Su nómina de obras para el teatro es importante. Se inicia, como ya dije, en 1943, y culmina estos días con El gran minuet, que ahora alcanza ciento veintitantas representaciones en un teatro de Madrid, y con el estreno, tal vez la noche de la fecha en que aparezca esta información, en un teatro de Barcelona, de su última comedia: Cuando ella es la otra. Esta es su nómina completa:

1943.– Un día de gloria, presentada por el teatro Español Universitario, en Zaragoza, y dos años después en Madrid.

1944.– El puente de los suicidas, estreno en San Sebastián por la compañía de María Arias. Estreno en el Reina Victoria, de Madrid, por la compañía de Tina Gascó y Fernando Granada.

1945.– Don Juan se ha puesto triste, por la Compañía Gascó-Granada, en el teatro del Príncipe, en San Sebastián.

1946.– Academia de amor, estrenada por Irene López Heredia, en el Kursal, de San Sebastián, y en el Calderón, de Madrid.

1947.– El aprendiz de amante. Compañía Carbonell-Vico, en el teatro Eslava, de Valencia, y en 1949 en el Infanta Isabel, de Madrid. Entonces la vio Manolo Fábregas, y decidió incorporarla a su repertorio.

1948.– Los pájaros ciegos, en el teatro Lope de Vega, de Valladolid, por la Compañía de Irene López Heredia.

1949.– Las mujeres decentes. Estrenada en el teatro Borrás, de Barcelona, y en el Infanta Isabel, de Madrid, por la compañía de Isabel Garcés.

1950.– El landó de seis caballos. Compañía del teatro nacional María Guerrero, de Madrid.

1950.– El gran minuet, ballet-farsa, estrenada en el teatro Español, de Madrid.

Ha publicado: Yo soy el sueño, fantasía (1945), Tres comedias optimistas –que contiene Un día de gloria, El puente de los suicidas y Academia de amor (1947)–, El aprendiz de amante (1949) y El landó de seis caballos (1950).

Víctor Ruiz Iriarte juzga que la definición más perfecta del teatro la ha dado recientemente Anouilh: "Un juego"... "Un juego difícil –piensa VRI– de la imaginación, del espíritu, de la inteligencia, pero un juego al fin. Sobre todo inteligente, porque sin inteligencia no se puede jugar a nada. A mí no me inspiran la menor confianza esos dramas escritos con el corazón, porque con el corazón escribe todo el mundo, ya que todo el mundo es capaz de escribir un drama malo".

Expansivo y sociable, según me cuentan, Ruiz Iriarte, gusta de las horas solitarias. En esas horas está el secreto del artista, como ha confesado él mismo:

–"Tengo en mi estudio un pequeño barco. Es la leve maqueta de un velero. Cuando, a ratos, lo contemplo, y me entrego a todo lo que evoca, me parece que encuentro el símbolo de lo que realmente es un escritor: un viajero inmóvil... Así me siento en largas horas de soledad y de ocio y también en las otras, no menos largas y solas de esfuerzo y de trabajo".

Tiene razón el hábil, fino y muy inteligente autor de El aprendiz de amante.