FICHA TÉCNICA



Título obra Mi querido embustero

Autoría Jerome Kilty

Dirección Lew Riley

Elenco Dolores del Río, Ignacio López Tarso

Escenografía David Anton

Referencia Armando de Maria y Campos, “Reposición de Mi querido embustero, adaptación de una correspondencia amorosa”, en El Heraldo de México, 15 junio 1966, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   15 de junio de 1966

Columna Escenarios

Reposición de Mi querido embustero, adaptación de una correspondencia amorosa

Armando de Maria y Campos

Hace poco más o menos tres años fue representada en el teatro de los Insurgentes la adaptación en dos actos que el obscuro autor inglés Jerome Kilty hizo de la correspondencia amorosa cambiada entre el famoso autor Geor­ge Bernard Shaw y la en su tiempo también renombrada actriz Estella Campbell. La adaptación del señor Kilty se limitó a un diálogo ausente de toda acción y, natural­mente, no tuvo éxito ni en Londres ni en alguna otra capital europea que sepamos se haya representado. La acción, si puede haberla, se reduce a la imaginación del director, moviendo a los personajes que necesariamente se encuentran en los extremos del escenario.

La correspondencia entre Shaw y la Campbell, que abarca un largo periodo de cuarenta años, fue seleccionada por Kilty, y esto le resta importancia al espectáculo, porque elige los momentos que supone más teatrales y necesariamente tiene que referirse al proceso creativo de la obra de Shaw. Esta correspondencia estaba ya traducida al castellano, pero por razones que no es del caso mencionar la volvió a traducir don Salvador Novo en prosa limpia y tersa.

Un largo diálogo no puede interesar al espectador como pieza de un teatro. Como conversación, se sigue con interés, porque no le faltan ni ingenio ni ironía; su re­posición es uno de esos misterios de nuestra vida teatral punto menos que inescrutables.

Para decir este diálogo se precisa de dos grandes actores. Nuestra Dolores del Río, tan querida del público mexicano y tan admirada también, interpreta a Estella Campbell, y dice su parte con claridad e intención, matizándola con talento. La viste con su característica elegancia y en verdad no defrauda al público.

Para interpretar al dramaturgo Shaw el actor mexicano Ignacio López Tarso se encuentra en lo mejor de su sólida carrera artística. Nadie duda que domina la escena. Su dicción es clarísima y su matiz admirable. Es, sin duda, uno de los mejores actores que ha dado el teatro mexicano. Su actuación es más que brillante.

La obra requiere cierta ambientación que el escenógrafo David Antón acertó a dársela con un juego sobrio de cortinas, y don Lew Riley movió a los dos personajes con la habilidad que permite un simple diálogo teatral. El público quedó satisfecho. Y el teatro en México sigue su marcha.