FICHA TÉCNICA



Título obra Las aves

Autoría Aristófanes

Dirección Peter Kleinschmidt

Elenco Héctor Ortega, Claudio Obregón, David Espinosa, Ángel Pineda

Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Productores Instituto Nacional de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “Las aves, de Aristófanes, por Peter Kleinschmidt”, en El Heraldo de México, 15 mayo 1966, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   15 de mayo de 1966

Columna Escenarios

Las aves, de Aristófanes, por Peter Kleinschmidt

Armando de Maria y Campos

Decíamos hace dos días que Aristófanes hay que tratarlo con la mayor seriedad y con el mayor respeto, porque –cito de memoria a Paul de Saint-Victor– el teatro de Aristófanes se cierne encima de una comedia a tal altura en los azules espacios y en las regiones del capricho, que no ha habido fantasía moderna capaz de sobrepujarla. Maravillosa como un cuento de hadas, musical como una ópera, ligera como un ensueño fuera del tiempo y fuera del espacio.

Para dirigirla en México se eligió a un director de origen alemán, nacido en Munich, en 1940. Su curriculum vitae es impresionante: Todos los curriculum vitae son así. Quien no lo tiene brillante, es un cero a la izquierda. Lo que este joven alemán ha realizado en su corta vida convence al más incrédulo. No se puede hacer más, en menos tiempo. Él es el primero de varios directores que vendrán a México de la República Federal Alemana por el expedito sistema del intercambio.

Parece que se ha especializado en Aristófanes, pero actuar en lengua que no es la propia no es cosa fácil. Le falta al oído extranjero captar la musicalidad nuestra. Esto ha ocurrido con otros directores teatrales. Es natural que su versión mexicana de Las Aves adolezca de la musicalidad característica nuestra. Todos sus personajes hablan en igual tono, o lo elevan, pero no oímos nuestro idioma. Su versión es bien simple. Usa los coros en forma elemental y mueve a sus personajes ad libitum. Esto está muy bien para quienes creen que lo de fuera es siempre lo mejor. Su dirección carece de fantasía poética, característica de esta comedia de Aristófanes. Si es la misma que puso en Alemania hay que reconocer que por aquellos rumbos los públicos son demasiado jóvenes, y, como es natural, poco exigentes. No se menciona el número de pájaros que deben aparecer en la comedia de Aristófanes; a él le dieron catorce o unos pocos más, aparte del coro y de los principales intérpretes que son Héctor Ortega, Claudio Obregón, David Espinosa y Ángel Pineda.

Imposible citar en una crónica breve los nombres de todos los que intervienen en este espectáculo, ni tampoco referirse a la técnica griega que siguió el autor, y que el doctor Ángel María Garibay, ultima palabra hasta ahora en teatro helénico, define como "Multiforme genio y sus intenciones yo las tomaría de sus mismos dramas: También la Comedia sabe decir lo justo". En realidad no dice nada que pueda ilustrar a las nuevas generaciones ansiosas de conocer los orígenes del teatro.

Loable el propósito del INBA que se ve precisado a realizar un teatro un poco escolar, un tanto experimental con algo de profesional. Y es que estamos en un periodo de transición. Pero no hay que olvidar que el teatro nació con el hombre y con el morirá. Y que es un juego peligroso.