FICHA TÉCNICA



Notas Citas del dictamen de aprobación de 1902 para la subvención oficial a la empresa dramática de Francisco Cardona, en el teatro Hidalgo, por parte de la Comisión de Diversiones del Ayuntamiento Constitucional de México

Referencia Armando de Maria y Campos, “La protección del Estado. El ayuntamiento de 1902 concede a Virginia Fábregas y a Pancho Cardona la primera subvención del siglo. Consideraciones sobre el presente”, en Novedades, 26 enero 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La protección del Estado. El ayuntamiento de 1920 concede a Virginia Fábregas y a Pancho Cardona la primera subvención del siglo. Consideraciones sobre el presente

Armando de Maria y Campos

La Comisión de Diversiones Públicas –del Ayuntamiento de 1902– recibió dos solicitudes hechas por los señores Francisco Cardona y Félix Llerena, empresarios respectivamente de los teatros Hidalgo y Zaragoza, para que se les concediera el subsidio de mil pesos, que a fin de proteger el arte dramático, acordó el ayuntamiento. La solicitud del señor Cardona se ajustó a lo que prevenían los acuerdos respectivos del cabildo, por lo que la Comisión pasó el expediente al director del Conservatorio, quien a su vez envió el dictamen de los profesores don Genaro García y don Jesús Urueta, expresando que no lo firmaron los demás profesores de la Escuela de Declamación, don Francisco L. Alonso y don Alberto Michel, "porque el primero es amigo de la empresa del señor Cardona y el segundo su representante".

En el dictamen de los señores García y Urueta, exprésase textualmente, por lo que respecta a la instancia del señor Cardona, lo que sigue:

La compañía del teatro Hidalgo, debido a los esfuerzos loables de los empresarios y a la insigne cooperación de los actores que integran el cuadro artístico, posee, según consta en los documentos presentados, todos los requisitos exigidos por el H. Ayuntamiento en lo que se refiere a los dos puntos de nuestra consulta.

Solicitud del señor Llerena. Aunque "se ha cumplido con lo expuesto en la fracción I de la cláusula 2a. del acuerdo respectivo" no es satisfactorio en manera alguna lo expuesto con relación a la fracción II de la misma cláusula". Es decir –aclaro para quienes desconozcan mis informaciones anteriores–, que si bien el señor Llerena tenía arrendado el teatro Zaragoza por seis meses, su personal artístico no era de lo más completo. En el dictamen de los señores García y Urueta, exprésase respecto de la solicitud del señor Llerena, textualmente como sigue

"Es notoriamente inferior el personal artístico, archivo, decorado, guardarropa, etc., de la compañía del teatro Zaragoza a la del teatro Hidalgo".

En vista del dictamen de los profesores de la Escuela de Declamación la Comisión de Diversiones estimó que tenía la preferencia para la concesión del subsidio la empresa del señor Cardona, ya que "como se expresa, son loables los esfuerzos de dicho empresario por presentar al público espectáculos cultos, y sujetó a la aprobación el cabildo los siguientes puntos.

1) Es de concederse al señor Francisco Cardona, empresario del teatro Hidalgo, el subsidio de mil pesos que, para proteger el arte dramático en México, acordó el ayuntamiento en cabildos de 8 y 15 de agosto último.

2) Adviértase al señor Cardona que debe cumplir lo que se refiere a la representación de obras de autores nacionales.

3) La Comisión de Diversiones reglamentará las disposiciones relativas en la forma que proceda, dando cuenta al cabildo.

4) La Comisión de Hacienda determinará desde qué fecha comenzará a disfrutar dicho empresario del subsidio mencionado.

5) Dígase al señor Félix Llerena que no ha lugar a concederle el subsidio que pretende, en virtud de que, de los datos proporcionados, se desprende que no podría llenar los requisitos que para disfrutar de tal subsidio son indispensables, según lo determinado por el Ayuntamiento"

La Comisión de Diversiones presentó su dictamen el 14 de noviembre, y el mismo día fue aprobado en lo general y en lo particular por el ayuntamiento, mandándose pasar a la Comisión de Hacienda para lo que le concernía. El 17 la Comisión de Hacienda formuló dictamen, que fue aprobado en la sesión de cabildo del 18 de noviembre –cuatro días escasos para resolver un asunto de importancia para el ayuntamiento y de trascendencia para la vida de la ciudad–. Las proposiciones reglamentarias que presentó la Comisión de Hacienda y que se aprobaron en cabildo son éstas:

Primera.– De conformidad con lo aprobado en cabildo de 14 del que rige, se resuelve que la subvención acordada al señor Francisco Cardona, empresario del teatro Hidalgo, comenzará a disfrutarla desde el 15 de diciembre próximo, en el concepto de que se pagará por mensualidades vencidas: y al efecto se consignará desde el mes de enero de 1903 en los presupuestos subsecuentes.

Segunda.– El señor Cardona acreditará previamente para recibir la subvención de que se trata, que ha dado cumplimiento a las prevenciones que contienen los acuerdos de 8 y 15 de agosto.

Tercera.– Los recibos para el pago de dicha subvención llevará la conformidad del regidor de Diversiones Públicas y el Vo.Bo. del presidente del ayuntamiento.

Todavía la Comisión de Diversiones presentó el reglamento de la subvención concedida al teatro Hidalgo (documento que glosaré en próxima información).

¿Qué interés pude tener la exhumación de estas actividades de un ayuntamiento, que gobernó a la ciudad hace medio siglo, para proteger el arte dramático? Mucho o ninguno, según se vean las cosas. Tal vez no caerían en la indiferencia, y hasta se aprovecharían, si llegaran a ser leídas por las altas autoridades de la ciudad, o por sus secretarios en quienes éstos deleguen funciones ejecutivas. En la actualidad el vicio de las antesalas, el papeleo, y el desdén por cuanto se refiere al fomento del arte dramático, son el mayor enemigo de quienes pretendan alguna protección económica para sus empresas teatrales de parte de las autoridades de la ciudad. Pero a éstas no les llega nada en que asome la oreja la crítica. Aunque, la verdad, es que nada o poco les interesa el teatro. ¿Qué se ha decidido, por ejemplo, en relación con la reinstalación del Consejo Teatral desintegrado desde la administración de Javier Rojo Gómez; qué de la redacción de un nuevo y urgente reglamento de teatros ajustado a la dolorosa realidad de la situación actual, recomendada al jefe del Departamento nada menos que por el propio señor presidente de la República?