FICHA TÉCNICA



Título obra Pares o nones

Autoría Alfonso Anaya

Referencia Armando de Maria y Campos, “[Pares o nones]”, en El Heraldo de México, 10 marzo 1966, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   10 de marzo de 1966

Columna Escenarios

[Pares o nones]

Armando de Maria y Campos

El cronista se debe al público, es su servidor y tiene el deber de orientarlo, como un guía para que no equivoque el camino. Un mal guía puede hacer mucho daño. Ese es el papel del cronista-guía.

El cronista de teatros quisiera servir también al autor, a los intérpretes, al director y, en general, a todo el conjunto que vive del teatro. Pero no es posible servir a todos. El que a muchos amos sirve, con muchos queda mal. El cronista se refiere al estreno de la comedia de Alfonso Anaya titulada Pares o nones, dividida en tres actos, de la que los anuncios aseguran que es original. Mentira.. Antes de que el abuelo del señor Anaya naciera, ya se había tratado el tema, que sirve de argumento a su comedia. Su comedia es mala; sin remedio. Mal planteamiento, peor tratamiento como autor, personajes falsos, diálogo incongruente, y como el señor Anaya presume de autor gracioso, hay que declarar que sus chistes carecen de gracia, son vulgares y algunos tomados de almanaques que hace años pasan de mano en mano.

El argumento no se puede referir en un periódico destinado a lectores de mediana cultura y de decencia. Por eso no lo hacemos. Para darle algún interés a la acción, se provoca que las actrices aparezcan en escena ligeras de ropa. La acción no lo requiere, y como las muchachas que lo hacen no llegan aun a la categoría de actrices, se limitan a exhibir su físico. Esto pueden hacerlo en cualquier parte, pero presentarlas ante un público que no va al teatro precisamente por eso, equivale a asestarle un golpe por la espalda con premeditación, alevosía y ventaja. La dirección es lamentable. Es lástima que una carrera de actor que pudo ser brillante, haya caído tan bajo. La interpretación, por el estilo. Si los errores se señalan a tiempo, tal vez puedan corregirse. Uno de los privilegios de la edad es la experiencia, y con la experiencia se puede hablar claro. Por eso el cronista prefiere hacerlo en beneficio de todos.