FICHA TÉCNICA



Autoría Pedro Calderón de la Barca

Productores Universidad de Guanajuato

Notas El autor comenta la actualidad de los autos sacramentales, a propósito de un proyecto de teatro al aire libre promovido por la Universidad de GUanajuato

Referencia Armando de Maria y Campos, “El auto sacramental como teatro pasado de tiempo”, en El Heraldo de México, 6 marzo 1966, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   6 de marzo de 1966

Columna Escenarios

El auto sacramental como teatro pasado de tiempo

Armando de Maria y Campos

El éxito que en la plaza de San Roque de Guanajuato obtuvieron los entremeses cervantinos –mezcla de varios para lograr con ellos un espectáculo–, abrió muchas posibilidades y todos trataron de imitar esta idea del entonces gobernador de aquel Estado, Aguilar y Maya. Se pensó hacer teatro en todas las plazas públicas que fueran propicias a estos espectáculos, imitación tal vez sin malicia del teatro clásico al aire libre que se hizo en España durante la República Española y que convertida en Estado, directores, jóvenes continuaron en algunas plazas públicas provincianas.

Ahora, la Universidad de Guanajuato prepara la representación al aire libre un Auto Sacramental de Calderón de la Barca. Conviene orientar a los jóvenes universitarios de aquí o de cualquier sitio de la República sobre la validez del Auto Sacramental de nuestros días.

Los autos sacramentales representan un momento del teatro en España. El teatro español del Siglo de Oro está condicionado por una monarquía absoluta a la que defiende. Era un teatro evidentemente político, pero un teatro político en defensa de lo instaurado.

Los autos sacramentales en aquel tiempo venían bien a un pueblo que no tenía excesivas inquietudes porque no se permitía el lujo de tener opinión. Era un pueblo con muy poca preparación. Es sabido por todos los amantes del teatro que los autos sacramentales se desarrollaban al aire libre, con gran brillantez y con aire festivo. El pueblo de entonces tenía unas apetencias y una preocupación ultraterrena, puesto que sabía que su vida estaba sometida a una serie de opresiones y de dificultades, y, naturalmente, los autos sacramentales simbolizaban algo de la otra vida y, en definitiva, lo que les proporcionaba era el consuelo último.

¿Porqué venir, ahora, que se ha logrado llegar a la luna y a Venus con la reposición de un espectáculo pasado, y por pasado concluido y por concluido, guardado.